miércoles, abril 22, 2026
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Menores reclutando menores, la tragedia detrás del crimen de las hermanas Hernández

Los utilizan para sicariato y extorsión debido a que el Sistema de Responsabilidad Penal para Adolescentes (SRPA) ofrece penas máximas de 8 años, mucho menores que las de un adulto

El caso de alias ‘El Mono’ y alias ‘Fabián’ no es un hecho aislado. Es el síntoma de una enfermedad social que carcome a municipios como Malambo y Soledad: el reclutamiento de adolescentes por parte de estructuras criminales para convertirlos en victimarios antes de cumplir la mayoría de edad.

El «escalafón» del crimen en el Atlántico

Estructuras como ‘Los Costeños’ y ‘Los Pepes’ han perfeccionado un método de captación en barrios vulnerables (como La Sierrita o El Concord): Identifican jóvenes en entornos de deserción escolar.

  • Los utilizan para sicariato y extorsión debido a que el Sistema de Responsabilidad Penal para Adolescentes (SRPA) ofrece penas máximas de 8 años, mucho menores que las de un adulto, como se vio en el caso de Malambo, estos jóvenes saltan entre bandas locales y grupos armados organizados, buscando mayor «estatus» y poder de fuego.
La sevicia como requisito de pertenencia.

Lo que más impactó del crimen de Sheerydan y Keyla fue la sevicia: disparos, asfixia y uso de armas blancas. Los analistas de seguridad advierten que los grupos criminales exigen actos de crueldad extrema a los menores para demostrar lealtad: «Perder el miedo» a la sangre.

  • Generar terror: Enviar un mensaje a las bandas rivales (en este caso, la paranoia sobre ‘Los Pepes’). Una vez que un menor comete un crimen atroz, queda vinculado de por vida a la organización por miedo a la represalia o a la cárcel.

La familia de las víctimas y la ciudadanía de Malambo han manifestado su indignación. Mientras alias ‘Tata’ pasará décadas en El Bosque, alias ‘El Mono’, quien confesó haber disparado, recuperará su libertad antes de cumplir 26 años.

  • Analistas han coincidido en preguntarse que si es suficiente una sanción de 8 años para un doble homicidio con tortura?
  • Las correccionales de menores hoy no están cumpliendo su función de resocialización, sino que se han convertido en «universidades del delito» donde los jóvenes mantienen contacto con sus jefes externos.
El papel de las redes sociales

En este caso, insisten los experto en criminalidad; un celular y un mensaje de WhatsApp fueron la «sentencia de muerte». El monitoreo de redes sociales por parte de los mismos jóvenes reclutados es constante; buscan cualquier indicio de «traición» o contacto con enemigos para actuar bajo la premisa de la venganza inmediata, tal como ocurrió con alias ‘Fabián’.

La muerte de alias ‘Fabián’ en Venezuela y la captura de ‘Tata’ cierran un capítulo judicial, pero la estructura que los creó sigue activa en los barrios. Sin una intervención integral en la juventud de Malambo y Soledad, el ciclo de «menores matando menores» seguirá repitiéndose, aseguraron.

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