Según los informes preliminares, sujetos armados llegaron al lugar y, sin mediar palabra, abrieron fuego contra un grupo de personas que departían en el sitio.
La violencia no da tregua en el suroccidente del país. Una nueva masacre sacudió al municipio de Toro, Valle del Cauca, luego de que hombres armados irrumpieran en un establecimiento nocturno y dispararan indiscriminadamente contra los presentes. De acuerdo con el Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (Indepaz), este hecho representa la masacre número 48 registrada en Colombia en lo que va de 2026.
El ataque se produjo en un bar ubicado en el sector conocido como El Hobo. Según los informes preliminares, sujetos armados llegaron al lugar y, sin mediar palabra, abrieron fuego contra un grupo de personas que departían en el sitio.
- Tras perpetrar el crimen, los atacantes huyeron con rumbo desconocido. Los sobrevivientes y vecinos auxiliaron a los heridos mientras llegaban los organismos de emergencia. Las autoridades identificaron a los fallecidos como Jairo Andrés Vasco Hurtado, Cristian Javier Medina, Rubiel Antonio Cardona Rojas y Ofeiner de Jesús Múnera Corrales.
Respecto a los heridos, se reportó que presentan lesiones leves y se encuentran bajo observación médica en un centro asistencial cercano.
La Defensoría del Pueblo ya había emitido una alerta temprana para el municipio de Toro. En dicho documento, el organismo advertía sobre el alto riesgo para la población civil debido a la presencia de grupos armados ilegales que mantienen una violenta disputa por el control territorial y las rutas de economías ilícitas.
Esta matanza ocurre en un contexto crítico para el suroccidente colombiano. Apenas el sábado, un atentado con cilindro bomba en la Vía Panamericana dejó un saldo trágico de 19 muertos y 38 heridos, evidenciando una escalada terrorista que afecta a los departamentos de Cauca y Valle del Cauca.
Hasta el momento, las autoridades no han atribuido el ataque a una estructura criminal específica. Sin embargo, en la zona operan diversas facciones de disidencias y grupos de crimen organizado. La Policía y el Ejército han reforzado la vigilancia en el municipio para intentar dar con los responsables de este nuevo hecho de sangre que enluta al departamento.

