miércoles, abril 22, 2026
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Avanza en Barranquilla proyecto pionero de energía azul con potencial para transformar la matriz energética

Un piloto en Puerto Mocho busca convertir la mezcla de agua dulce y salada en electricidad, siendo el primero de su tipo en América Latina.

En la zona donde el río Magdalena se encuentra con el mar Caribe, investigadores adelantan un proyecto innovador que podría abrir nuevas posibilidades energéticas para Colombia: la generación de energía azul a partir del gradiente salino.

El piloto, ubicado en Puerto Mocho, cerca de Bocas de Ceniza, es liderado por la Universidad del Norte con el apoyo de la Universidad Nacional de Colombia (sede Medellín). Su objetivo es aprovechar la diferencia de salinidad entre el agua dulce y el agua salada para producir electricidad de manera sostenible.

Este proceso se basa en un fenómeno natural que ocurre cuando dos tipos de agua con distinta concentración de sal se mezclan, liberando energía química. “Cuando dos aguas con diferente salinidad, como el mar y el río, se mezclan, se libera naturalmente una gran cantidad de energía química. Si se aprovecha técnicamente, esa energía se puede transformar en electricidad”, explicó el investigador Aymer Maturana Córdoba, líder del proyecto.

Para lograrlo, el sistema utiliza membranas especiales que permiten el paso de iones entre el agua salada y dulce, generando una corriente eléctrica. “Los iones de la sal se desplazan desde el agua salada hacia el agua dulce, produciendo una corriente… funcionando prácticamente como una batería de agua”, detalló el investigador.

Antes de ingresar al sistema, el agua es sometida a procesos de tratamiento para eliminar impurezas y proteger los componentes tecnológicos, garantizando así la eficiencia del piloto.

Este desarrollo es considerado el primero de su tipo en América Latina, mientras que a nivel internacional solo existen experiencias similares en países como Países Bajos, Francia y Japón, aún en fase experimental.

De acuerdo con estudios preliminares, el punto de encuentro entre el río y el mar tendría un potencial cercano a 800 megavatios. “Si se logra aprovechar ese potencial, la energía producida podría alimentar una porción muy importante de la población”, afirmó Maturana.

Además de la generación eléctrica, el proyecto evalúa la posibilidad de integrar esta tecnología con procesos de desalinización para producir agua potable, lo que podría reducir significativamente los costos energéticos en regiones con dificultades de acceso al recurso hídrico.

Los investigadores señalan que el siguiente paso será escalar el proyecto y fortalecer alianzas que permitan su desarrollo a mayor escala. “Las universidades no pueden seguir solas en este proceso. Se necesitarán socios que permitan transferir el conocimiento”, indicó el líder del proyecto.

Asimismo, subrayó la necesidad de nuevos recursos para continuar avanzando: “Queremos en un futuro escalar esta tecnología… apuntamos a nuevas convocatorias que nos permitan seguir avanzando”.

Este tipo de iniciativas representa una oportunidad estratégica para territorios vulnerables, al combinar soluciones energéticas limpias con alternativas para el acceso al agua potable.

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