El trágico suceso tuvo lugar el pasado sábado.
El asesinato del ganadero Willys Arzuza Martínez, de 44 años, ha encendido las alarmas sobre la seguridad en las zonas rurales del Atlántico. Según las primeras investigaciones, el crimen, ocurrido en la vía que conecta a los corregimientos de Leña y Cascajal, estaría directamente relacionado con el cobro de extorsiones por parte de grupos delincuenciales que operan en la zona.
El trágico suceso tuvo lugar el pasado sábado. Como era habitual en su rutina de trabajo, Arzuza Martínez salió de su finca en jurisdicción de Sabanalarga a bordo de su motocicleta. Mientras transitaba por la mencionada vía, fue interceptado por dos sujetos que se movilizaban en un vehículo similar.
Sin mediar palabra, el parrillero le propinó varios disparos por la espalda. El ganadero perdió la vida de forma instantánea, quedando su cuerpo tendido sobre la misma motocicleta que conducía.
Las autoridades revelaron un detalle crítico en este caso: Arzuza Martínez vendría siendo víctima de presiones económicas y amenazas desde hace algún tiempo. Sin embargo, por temor o desconfianza, el ganadero no informó de estas intimidaciones al Gaula de la Policía ni a la Fiscalía.
“La víctima estaba siendo extorsionada, pero no existía una denuncia formal. Reiteramos a la ciudadanía la importancia de informar para activar las rutas de protección”, indicaron fuentes policiales cercanas al caso.
El asesinato de Willys Arzuza ha generado una profunda consternación entre sus allegados, quienes lo describen como un hombre trabajador, humilde y dedicado a su familia. A través de redes sociales, sus familiares han expresado mensajes de profundo dolor:
- «Ay primo nos dejas un dolor tan grande… te llevamos en nuestro corazón», escribió una familiar en Facebook.
- «Hombre bueno, trabajador y sencillo. Serás esa estrella para todos tus hijos», manifestó otra allegada.
Unidades de inteligencia y policía judicial adelantan las pesquisas para identificar a los autores materiales del homicidio. El caso pone nuevamente sobre la mesa la vulnerabilidad de los productores agropecuarios en los municipios del sur del Atlántico frente a las estructuras criminales que buscan lucrarse a través de la coacción.

