La estructura, abandonada durante más de 25 años, será derribada en un proceso que durará cerca de siete meses y dará paso a un proyecto de vivienda de interés social.
Después de más de dos décadas convertido en una estructura abandonada, el antiguo edificio del Seguro Social del barrio Los Andes entrará finalmente en una nueva etapa.
El inmueble, ubicado en la calle 57 entre carreras 24 y 25, comenzará a ser demolido el próximo mes como parte de un proyecto que busca transformar el sector y abrir espacio para una iniciativa de vivienda de interés social.
La intervención está proyectada para desarrollarse durante aproximadamente siete meses. Sin embargo, antes y durante los trabajos deberán aplicarse medidas especiales de seguridad, movilidad y protección ambiental.
Uno de los protocolos definidos para el inicio de la obra contempla el manejo de los animales que actualmente habitan en el antiguo edificio.
Según explicó Carlos Moscote, director del proyecto habitacional, la demolición comenzará con un proceso de ahuyentamiento de fauna, acompañado por un profesional especializado en biología.
La intención es permitir que las especies silvestres presentes en la construcción puedan desplazarse de forma segura hacia zonas verdes cercanas antes de que avance la maquinaria.
En el lugar se han identificado diferentes animales, entre ellos roedores, ardillas, perros, palomas y diversas especies de aves.
La demolición se ejecutará de manera progresiva y con equipos especializados. De acuerdo con los responsables del proyecto, las labores estarán sujetas a protocolos técnicos, ambientales y de seguridad para reducir los efectos sobre el entorno.
Los trabajos se realizarán exclusivamente dentro de los horarios autorizados por las autoridades. Por ahora, no está previsto que haya actividades nocturnas.
La llegada de la maquinaria y el derribo de la estructura podrían generar molestias temporales para quienes viven y trabajan en los alrededores.
Entre los impactos previstos se encuentran el aumento del ruido, las vibraciones, la presencia de material particulado y un mayor movimiento de vehículos pesados en la zona.
Por esta razón, el proyecto contará con un plan de manejo para reducir estas afectaciones durante las distintas etapas de la demolición.
También se recomendó a residentes y comerciantes mantener cerradas puertas y ventanas durante las jornadas de mayor intensidad y proteger los objetos que puedan verse afectados por el polvo.
La operación también tendrá consecuencias temporales sobre la circulación en el sector.
Las autoridades contemplan restricciones para facilitar el ingreso y salida de maquinaria pesada, además de cierres puntuales de vías cuando se realicen trabajos en las zonas más altas de la antigua edificación.
Las medidas buscarán mantener condiciones seguras tanto para los peatones como para los conductores que transitan diariamente por el barrio Los Andes.
El proyecto también incluye un plan para controlar los residuos que resulten del derribo del edificio.
Los materiales serán separados según su tipo, trasladados y entregados a gestores autorizados para su disposición final.
En caso de que sea necesaria alguna intervención sobre árboles u otros elementos forestales, esta solo podrá realizarse con autorización previa de Barranquilla Verde y bajo las normas ambientales vigentes.
Además, la constructora anunció que destinará más de 3.000 metros cuadrados de terreno para espacio público.
Estas áreas estarán orientadas a la recuperación de zonas verdes, espacios comunitarios y la creación de un entorno que, según el proyecto, busca mejorar las condiciones urbanas y ambientales del sector.
Mientras se acerca el inicio de la demolición, continúan las jornadas de socialización con la comunidad.
Para algunos residentes, la desaparición definitiva de la antigua estructura representa el cierre de una etapa marcada por el deterioro, pero también la posibilidad de una renovación para el barrio.
Aura Fontalvo, habitante de Los Andes desde hace más de cinco décadas, recuerda la época en la que el Seguro Social era uno de los puntos más importantes de la zona.
Aunque reconoce que los trabajos traerán incomodidades por el ruido y el polvo, espera que el nuevo proyecto contribuya a recuperar la imagen del sector y aumentar su valorización.
Otros vecinos, sin embargo, aseguran que todavía necesitan mayor información sobre las obras. Alfredo Padilla señaló que en su zona aún no se han realizado las socializaciones de manera directa y que parte de la información la ha conocido a través de otros residentes.
Con el inicio de la demolición previsto para el próximo mes, el antiguo edificio del Seguro Social comenzará a desaparecer del paisaje de Los Andes, después de más de 25 años de abandono. La expectativa ahora está puesta en cómo será la transformación del terreno y el impacto que tendrá el nuevo proyecto sobre el barrio.

