Un estudio de Great Place to Work destacó la confianza y el sentido de acogida en las empresas de la ciudad. También identificó brechas en participación femenina e inclusión de distintos grupos de trabajadores.
Para los trabajadores de Barranquilla, la respuesta parece estar cada vez más relacionada con la forma en que son recibidos, la confianza que encuentran y las oportunidades que tienen dentro de las organizaciones.
Ese es uno de los principales resultados del informe ‘El ambiente laboral en Barranquilla 2026’, presentado este martes por Great Place to Work, que analizó las condiciones laborales de la capital del Atlántico y las comparó con las de otras ciudades colombianas.
El balance muestra una evolución favorable para Barranquilla, aunque también deja sobre la mesa varios asuntos pendientes, especialmente en materia de participación de las mujeres e inclusión de grupos diversos.
Jaime Urquijo, director de Great Place to Work en Colombia, explicó que Barranquilla ha mantenido una evolución constante en la construcción de espacios laborales positivos.
Uno de los aspectos que sobresale es la percepción de hospitalidad. La identidad de Barranquilla como una ciudad abierta y acogedora parece trasladarse también a sus empresas: los trabajadores consultados manifiestan sentirse recibidos, acompañados y con acceso a la información necesaria para cumplir sus funciones.
Pero esa fortaleza convive con algunas brechas.
De acuerdo con Urquijo, la presencia de mujeres en las organizaciones todavía está por debajo de lo esperado. A esto se suma el desafío de generar mejores condiciones de inclusión para personas pertenecientes a minorías étnicas, sexuales, de género y diferentes grupos de edad.
El estudio también encontró que los trabajadores barranquilleros tienden a permanecer durante más tiempo en sus empresas. Sin embargo, este dato no necesariamente significa una mayor satisfacción.
El propio Urquijo planteó que la permanencia podría estar relacionada, en parte, con la escasez de nuevas oportunidades laborales disponibles en el mercado.
En el panorama nacional, Medellín continúa destacándose por sus resultados en clima organizacional. Bogotá enfrenta retos asociados con las dimensiones y complejidades propias de una gran metrópoli, mientras que Cali presenta mayores dificultades vinculadas a su contexto social.
Durante la presentación también tuvo protagonismo Triple A, compañía que mostró resultados relevantes dentro de las mediciones de Great Place to Work.
Ramón Heder, gerente de la empresa, recordó que Triple A ocupó el quinto lugar en la evaluación anterior. Actualmente aparece en el puesto 84 entre las 100 compañías reconocidas en Latinoamérica.
La organización tiene cerca de 1.900 empleados directos, además de una cantidad similar de personas vinculadas mediante contratistas y servicios tercerizados.
La estrategia de la compañía busca combinar el desarrollo profesional con el bienestar personal y familiar de sus colaboradores.
Uno de los casos mencionados fue el de Jesús David Castaño. Entró a Triple A como practicante en 2016 y actualmente se desempeña como coordinador de Operaciones. Según explicó, las capacitaciones y posibilidades de crecimiento que encontró dentro de la empresa fueron determinantes para su desarrollo profesional y para alcanzar objetivos personales, como adquirir vivienda.
Alberto Polifroni, gerente de Negocios Industriales, sostuvo que existe una conexión directa entre el bienestar de los empleados y el desempeño de las organizaciones.
Maribel Baute, coordinadora de Calidad de Vida y Felicidad y trabajadora de Triple A desde hace más de 31 años, también resaltó la influencia que su trayectoria en la compañía ha tenido tanto en su carrera como en su vida familiar.
El informe también permitió conocer experiencias de otras compañías que están implementando estrategias para modificar sus entornos laborales.
En Ísimo, por ejemplo, Eliana Franco, gerente de Talento Humano, señaló que hablar de inclusión y equidad no es suficiente si esos conceptos no terminan reflejándose en decisiones concretas.
La empresa desarrolló ‘Talento Silver’, un programa dirigido a personas mayores de 45 años, con el que busca ampliar las oportunidades de empleo para trabajadores de este grupo etario.
En Gases del Caribe, la discusión ha girado alrededor de la forma de trabajar.
Ángela Vives, jefa de Gestión Humana, explicó que la compañía mantiene una fuerte apuesta por el trabajo presencial debido a la importancia que le atribuye a la cercanía entre sus colaboradores.
Después de la pandemia, reconoció, hubo resistencia entre algunos trabajadores a regresar a las oficinas. Sin embargo, la empresa considera que la interacción directa favorece aspectos como la creatividad, la resolución de problemas y la colaboración entre diferentes equipos.
La compañía registra una rotación cercana al 4 %, cifra que Vives relacionó con la permanencia y satisfacción de sus empleados.
Otro de los ejemplos presentados correspondió a Alianza Team.
María Fernanda Usta, gerente de Desarrollo de Talento Humano de la zona norte, planteó que todavía existen prejuicios que pueden condicionar las decisiones de contratación y distribución de responsabilidades.
La ejecutiva recordó que anteriormente incluso ella misma tenía la percepción de que las mujeres no estaban preparadas para ocupar determinados cargos operativos relacionados con mantenimiento o manejo de maquinaria.
La compañía comenzó hace cinco años un programa desarrollado junto con la Alcaldía de Barranquilla y la Fundación Santo Domingo para incorporar mujeres a este tipo de labores.
El resultado, según Usta, es que actualmente hay mujeres ocupando diferentes posiciones operativas dentro de la organización.
La empresa también ha implementado modelos de trabajo mediante células, en los que empleados de distintas áreas y niveles jerárquicos participan conjuntamente en proyectos.
La intención es reducir las barreras tradicionales entre cargos y departamentos y permitir que las decisiones incorporen diferentes perspectivas.
Así, el diagnóstico de Great Place to Work presenta a Barranquilla como una ciudad con avances importantes en ambiente laboral, pero con una tarea todavía pendiente: convertir la confianza y la cultura de acogida en organizaciones cada vez más equitativas, diversas e inclusivas.

