La Gobernación del Atlántico asegura que ya se preparan los empalmes que permitirán habilitar el tránsito. Mientras tanto, habitantes y comerciantes denuncian problemas de movilidad, seguridad y reducción de ventas tras más de dos años de trabajos.
La espera podría estar cerca de terminar. Las obras de la Gran Vía, correspondientes a la Unidad Funcional 2 (UF2), avanzan hacia una etapa decisiva con la construcción del último puente vehicular y la preparación de las conexiones que permitirán recuperar el tránsito en distintos puntos del sector.
El gobernador del Atlántico, Eduardo Verano de la Rosa, informó el pasado lunes que ya se ejecutaron trabajos importantes en la estructura ubicada en la zona de la rotonda del deprimido.
Según explicó, allí se utilizó concreto de alta resistencia y se realizó la nivelación del acero con el propósito de garantizar las condiciones necesarias para el adecuado drenaje del agua sobre el paso elevado.
“Trabajamos día a día para entregar una Gran Vía que transformará la movilidad del Atlántico”, señaló el mandatario en su cuenta de X.
Desde la Gobernación aseguran que el proyecto se encuentra en su fase definitiva. Mario Segura, subsecretario de Vías y Construcción del departamento, explicó que actualmente se están completando las condiciones técnicas para comenzar los empalmes con las vías de Le Champ y Puerto Colombia.
La intervención también contempla las conexiones con las vías de servicio y con la vía inferior ubicada debajo de la glorieta.
El objetivo de estos trabajos es permitir nuevamente el paso de vehículos por el sector, una medida que los residentes llevan meses reclamando.
“Con estos empalmes viales se puede dar paso vehicular, que es lo que tanto está pidiendo la comunidad”, indicó Segura.
Aunque los habitantes reconocen que el proyecto continúa avanzando, consideran que los tiempos de ejecución han generado un impacto considerable en su vida cotidiana.
Entre las principales dificultades mencionan el ruido permanente de la maquinaria, el polvo que llega hasta las viviendas, los problemas para desplazarse y la falta de iluminación durante la noche, situación que, según los residentes, ha facilitado la ocurrencia de robos.
Jhon Mosquera, habitante del sector, pidió buscar mecanismos que permitan reducir los tiempos restantes de la intervención.
“Sabemos que es una obra compleja, porque claramente es un trabajo que es grande, pero sí deberíamos validar la forma de cómo se pueden acelerar los tiempos para no afectar tanto a las personas”, manifestó.
El impacto también se refleja en la actividad comercial. Los negocios ubicados en el área aseguran que la reducción del flujo de clientes durante el desarrollo de las obras ha provocado importantes pérdidas y, en algunos casos, el cierre de establecimientos.
Kelly Montes, empleada de uno de los comercios de la zona, afirmó que antes de la intervención el sector tenía una fuerte actividad comercial.
Según relató, después de más de dos años de trabajos, las ventas han disminuido de manera considerable y los establecimientos han dejado de recibir importantes sumas de dinero cada día.
A la caída de clientes se suma, según Montes, la preocupación por la seguridad. La trabajadora aseguró que durante las noches el sector permanece prácticamente a oscuras y que los robos se presentan con frecuencia.
Los problemas de movilidad no solo afectan a los residentes y comerciantes. Los conductores que trabajan con plataformas de transporte también aseguran que las condiciones actuales de las vías complican su labor.
José Flores, quien lleva cinco años desempeñándose en este sector, explicó que el deterioro y las irregularidades del terreno han provocado daños en el tren delantero de los vehículos.
Además, acceder a determinados puntos para recoger pasajeros se ha convertido en una tarea complicada, debido a los desvíos y al estado de la carretera.
“Para venir aquí nos toca dar una gran vuelta para buscar a las personas”, explicó Flores, quien también señaló que en algunos casos resulta prácticamente imposible aceptar servicios dentro de la zona.
El conductor, de origen venezolano, pidió a las autoridades reforzar el personal destinado a la obra y aprovechar las condiciones climáticas actuales para avanzar con mayor rapidez.
La comunidad espera ahora que la culminación de los empalmes permita recuperar progresivamente la movilidad, mejorar las condiciones de seguridad y devolverle al sector parte de la actividad comercial que tenía antes del inicio de la intervención.

