La capital del Valle del Cauca concentra una de las operaciones de rescate más complejas después del sismo. El último balance reporta 95 fallecidos, 997 heridos, personas atrapadas y decenas de estructuras destruidas.
Más de un día después del terremoto, en Cali todavía hay familias esperando una señal. Entre edificios reducidos a escombros, los equipos de emergencia mantienen activa una búsqueda contrarreloj para localizar a quienes permanecen atrapados.
La capital del Valle del Cauca es una de las ciudades con mayor afectación por el sismo de magnitud 7,4 registrado este lunes. De acuerdo con el reporte de la Asociación Colombiana de Ciudades Capitales (Asocapitales), hasta ahora se contabilizan 95 personas fallecidas y 997 heridas.
El balance también registra 239 personas atrapadas y 180 desaparecidas, mientras que los organismos de rescate han logrado sacar con vida a 87 personas.
La magnitud de los daños también se refleja en las estructuras afectadas. El reporte disponible señala:
- 95 fallecidos.
- 997 personas heridas.
- 239 personas atrapadas.
- 180 desaparecidos.
- 87 personas rescatadas.
- 93 viviendas averiadas.
- 56 estructuras colapsadas.
- 3 vías afectadas.
Ante la complejidad de la situación, Cali solicitó el apoyo de grupos especializados procedentes de Bogotá, Medellín y Barranquilla, que se sumaron a los equipos locales.
El alcalde Alejandro Eder destacó que las operaciones continúan coordinándose desde el Puesto de Mando Unificado, desde donde se organiza el despliegue de los organismos de emergencia.
La emergencia dejó daños en diferentes sectores de la ciudad. Entre las zonas reportadas aparecen Capri, La Alameda, Pampalinda, La Guadalupe, Calle Quinta y Nueva Tequendama.
También se registraron afectaciones en sectores periféricos como Alto Nápoles, Los Chorros y Las Palmas, entre otros puntos de Cali.
Mientras avanzan las labores de inspección y rescate, miles de habitantes tuvieron que abandonar temporalmente sus viviendas y pasar la noche en espacios habilitados como refugios.
Entre los lugares utilizados como albergues se encuentran la Plazoleta Jairo Varela, la Escuela Nacional del Deporte, la Cancha de Hockey y el Diamante de Béisbol.
En medio de una escena marcada por la destrucción, algunos operativos han terminado con buenas noticias.
Uno de los momentos más emotivos ocurrió el lunes, cuando los rescatistas encontraron con vida a un bebé de seis meses y a su madre, quienes permanecían bajo los restos de un edificio que había colapsado.
Horas después, otro rescate volvió a concentrar la atención en la ciudad. Se trata de Diana Troncoso, localizada con vida más de 24 horas después del terremoto.
El operativo para encontrarla comenzó alrededor de las 5:00 p. m. del lunes, cuando el voluntario Santiago Aguirre, de 25 años, ingresó entre los restos de un edificio de cuatro pisos en el sector de Torres del Limonar.
Durante la búsqueda, Aguirre detectó sonidos que hicieron pensar a los equipos que podía haber una persona con vida bajo los escombros. Posteriormente, bomberos y perros especializados confirmaron la presencia de la mujer.
Los rescatistas mantuvieron contacto con Diana mientras retiraban cuidadosamente los materiales que impedían llegar hasta ella y trabajaron para mantenerla estable durante la extracción.
En otro punto de la ciudad, el periodista Carlos Andrés Aponte Marín espera noticias de sus padres y de una sobrina, quienes quedaron atrapados después del colapso de su vivienda.
El comunicador había dejado Cali recientemente para trasladarse a Bogotá por motivos laborales. Tras conocer la magnitud de la emergencia, regresó a la zona para intentar encontrar a sus familiares.
Los equipos de emergencia utilizan, entre otras herramientas, cámaras térmicas para identificar posibles señales de vida entre los restos de las construcciones.
Según la información entregada por Aponte Marín, los equipos habrían detectado señales compatibles con personas con vida en una habitación, además de otras señales de menor tamaño que podrían corresponder a mascotas.
Bomberos, rescatistas, autoridades y voluntarios continúan trabajando sobre las estructuras dañadas. Cada operación requiere revisar cuidadosamente los escombros para evitar nuevos colapsos y, al mismo tiempo, avanzar lo más rápido posible.
Para las familias que permanecen en los alrededores de las zonas de rescate, cada movimiento de una máquina y cada señal detectada por los equipos puede significar la posibilidad de volver a encontrarse con sus seres queridos.
Por eso, pese al cansancio acumulado y a la magnitud de los daños, los operativos continúan. En Cali, la prioridad sigue siendo una sola: encontrar a quienes todavía podrían estar con vida bajo los escombros.

