La Superintendencia de Salud designó un nuevo gerente interventor cuando faltan menos de tres semanas para que se cumpla el primer año de la intervención. Es el cuarto relevo desde agosto de 2025.
A menos de un mes de cumplirse el primer año de la intervención de la ESE Universitaria del Atlántico (UNA), la Superintendencia Nacional de Salud volvió a modificar la dirección de la entidad. Santiago Arboleda fue nombrado como nuevo gerente interventor, convirtiéndose en el cuarto funcionario que ocupa ese cargo desde que comenzó la medida administrativa.
Arboleda reemplaza a Alfredo Villadiego Lora, quien apenas había asumido la conducción de la institución el pasado 12 de junio. El nuevo interventor llegó este miércoles a las oficinas administrativas para iniciar el proceso de empalme y conocer de primera mano la situación de la red hospitalaria, que continúa enfrentando importantes dificultades financieras y operativas.
La intervención sobre la ESE UNA fue decretada el 19 de agosto de 2025. Desde entonces, la administración ha tenido constantes cambios. El primer interventor fue Fredys Miguel Socarrás Reales, quien permaneció en el cargo entre agosto y noviembre de 2025. Posteriormente fue relevado por Maryury Díaz Céspedes, quien dirigió la entidad hasta el 10 de junio de 2026, cuando fue sustituida por Villadiego Lora.
El nuevo relevo ocurre a pocos días de que se cumpla el plazo inicial de un año establecido para la intervención. De acuerdo con Guido Santander, representante de los usuarios, el cambio genera incertidumbre, ya que el interventor debía presentar un balance de gestión a la Superintendencia de Salud antes de definir el futuro de la entidad.
Según explicó, tras esa evaluación se deberá decidir si la administración regresa a la Gobernación del Atlántico, si la intervención se prorroga por un nuevo periodo o si se inicia un proceso con fines de liquidación. A su juicio, la alta rotación de interventores dificulta la estabilización de la institución.
Los indicadores financieros conocidos reflejan la compleja realidad de la ESE. Un informe de seguimiento elaborado por la Liga de Usuarios señala que las cuentas por pagar acumuladas de vigencias anteriores superan los 180.000 millones de pesos.
El mismo documento advierte que, durante los últimos cuatro años, la entidad registró ingresos por prestación de servicios cercanos a 309.000 millones de pesos, mientras que sus gastos ascendieron a 516.000 millones, lo que dejó un déficit operacional de aproximadamente 207.000 millones de pesos.
Las finanzas de la ESE también han sido objeto de seguimiento por parte de la Asamblea del Atlántico. En abril de 2026, los diputados citaron debates de control político para solicitar información actualizada sobre el estado de las cuentas, la ejecución presupuestal y el avance del proceso de saneamiento financiero, al considerar que aún existen dudas sobre la transparencia y los resultados de la intervención.

