La nueva tarifa comenzará a regir este 24 de julio y hace parte de una política comercial impulsada por la administración de Donald Trump tras investigaciones sobre controles contra el trabajo forzoso.
Las exportaciones colombianas hacia Estados Unidos enfrentarán un mayor costo de ingreso al mercado estadounidense. La Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) confirmó que el arancel aplicado a los productos provenientes de Colombia aumentará del 10 % al 12,5 %, medida que entrará en vigor a partir de este viernes 24 de julio.
La decisión forma parte de una revisión realizada por Washington sobre las acciones adoptadas por sus principales socios comerciales para impedir la importación y exportación de bienes relacionados con trabajo forzoso.
Según explicó la USTR, Colombia no cuenta con una prohibición vigente, un régimen específico o un compromiso vinculante dentro de un acuerdo comercial que garantice controles efectivos frente a mercancías elaboradas bajo condiciones de trabajo forzoso.
La entidad aclaró que el incremento no significa que los productos colombianos sean fabricados mediante estas prácticas, sino que responde a la ausencia de mecanismos que cumplan con los criterios establecidos por Estados Unidos.
La medida hace parte de una política que cobija a 60 economías, responsables del 99,4 % de las importaciones estadounidenses.
El ajuste arancelario se enmarca en la nueva estrategia comercial del presidente Donald Trump, luego de que en febrero la Corte Suprema de Estados Unidos declarara inconstitucionales los aranceles generales que había impuesto previamente al considerar que esa facultad corresponde al Congreso.
Tras ese revés judicial, la administración optó por respaldar las nuevas tarifas en investigaciones adelantadas por la USTR.
De acuerdo con el organismo, el pasado 2 de junio concluyó que las políticas adoptadas por las 60 economías analizadas frente al trabajo forzoso no resultaban suficientes ni razonables, lo que abrió la puerta para aplicar nuevos gravámenes.
Washington sostiene que esta política busca proteger a los trabajadores estadounidenses y corregir desequilibrios en el comercio internacional.
Los países que ya implementaron prohibiciones o asumieron compromisos formales para combatir la importación de bienes producidos mediante trabajo forzoso conservarán un arancel del 10 %. En ese grupo figuran Canadá, la Unión Europea, India y el Reino Unido.
En contraste, Colombia compartirá la tarifa del 12,5 % con economías como China, Japón, Corea del Sur y otros países incluidos en la investigación.
No todos los productos estarán sujetos al nuevo incremento. Estados Unidos precisó que continuarán excluidos aquellos bienes que ya cuentan con aranceles específicos, entre ellos el acero y el aluminio.
También permanecerán exentos algunos productos energéticos, fertilizantes y las mercancías protegidas por el tratado comercial entre Estados Unidos, Canadá y México (T-MEC).
En paralelo, Brasil enfrenta un escenario distinto tras recibir recientemente nuevos aranceles del 25 % sobre determinados productos. Como respuesta, el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva anunció que activará la Ley de Reciprocidad Comercial aprobada por el Congreso brasileño.
La decisión reafirma la política comercial de la administración Trump, que ha insistido en priorizar la protección del mercado estadounidense mediante la revisión de las condiciones de acceso para sus socios comerciales.

