Un informe de la industria farmacéutica advierte que los retrasos en los pagos alcanzan niveles históricos y que las familias con menores ingresos están asumiendo una carga económica cada vez mayor para acceder a tratamientos y medicamentos.
La presión financiera sobre el sistema de salud colombiano sigue aumentando y sus efectos ya se reflejan tanto en las cuentas de las empresas del sector como en el bolsillo de los ciudadanos.
Un nuevo análisis presentado por la Asociación de Laboratorios Farmacéuticos de Investigación y Desarrollo (Afidro), elaborado junto con la firma Sectorial, revela que la cartera acumulada de la industria farmacéutica alcanzó los $4,42 billones durante el primer trimestre de 2026, una cifra que refleja las dificultades de liquidez que enfrenta el sistema.
Los datos muestran que cerca de $1,6 billones corresponden a obligaciones vencidas, equivalentes al 37 % de la cartera total.
Según el estudio, los retrasos en los pagos continúan profundizándose. La proporción de cartera con más de 121 días de vencimiento pasó de representar el 11,8 % en el trimestre anterior a 19,02 % en marzo de este año, una señal del creciente deterioro financiero.
El tiempo promedio que tardan en recuperarse los recursos también aumentó de manera significativa. Mientras en marzo de 2025 la rotación de cartera era de 154 días, actualmente alcanza los 204 días. Si se incluyen las cuentas consideradas prácticamente irrecuperables, el indicador asciende a 214 días.
El informe identifica a los gestores farmacéuticos como uno de los eslabones más afectados por la crisis.
Este grupo concentra el 62,3 % de toda la cartera registrada, equivalente a aproximadamente $2,75 billones. De ese monto, alrededor de $1,1 billones ya presentan vencimientos, convirtiéndolos en los actores con mayor exposición al problema financiero.
Para Alejandro Escobar, director de Sectorial, las cifras evidencian que el sistema está tardando cada vez más en reconocer y pagar servicios y productos que ya fueron entregados a los pacientes.
Otro de los indicadores que genera preocupación es el aumento de la llamada cartera castigada, es decir, aquella cuya recuperación resulta altamente improbable.
Entre marzo de 2025 y marzo de 2026, este rubro pasó de $47.400 millones a $325.300 millones. Su participación dentro de la cartera total también se disparó, pasando de 1,08 % a 7,36 %.
El crecimiento de estas obligaciones refleja el nivel de deterioro financiero que atraviesa actualmente el sistema de salud colombiano.
Más allá de los balances financieros, Afidro advierte que el impacto ya está alcanzando directamente a los usuarios.
La entidad señala que las demoras en los pagos pueden traducirse en obstáculos para acceder a medicamentos, retrasos en tratamientos y mayores dificultades para garantizar la continuidad de la atención médica.
Un estudio desarrollado por el gremio junto con Algebra Labs encontró además que entre 2022 y 2024 el gasto de bolsillo en salud de los hogares con menores ingresos aumentó 63,4 %.
Esto significa que miles de familias vulnerables han tenido que destinar una porción cada vez mayor de sus recursos para cubrir necesidades relacionadas con atención médica y adquisición de medicamentos.
Desde Afidro consideran que la situación exige medidas urgentes para evitar que el deterioro financiero continúe profundizándose.
Ignacio Gaitán, presidente ejecutivo del gremio, señaló que detrás de las cifras existen personas que dependen de tratamientos permanentes y que podrían verse afectadas por las dificultades económicas que atraviesa la cadena de salud.
Por ello, insistió en la necesidad de que la sostenibilidad del sistema se convierta en una prioridad nacional, con el objetivo de garantizar que los pacientes puedan seguir accediendo oportunamente a los medicamentos y servicios que requieren.

