El proceso revisará el uso de recursos, posibles sobrecostos y fallas en la entrega de medicamentos, en un sistema que atiende a más de 800.000 usuarios.
El sistema de salud del magisterio entra en revisión. Desde esta semana, la Superintendencia Nacional de Salud puso en marcha una auditoría integral al Fondo del Magisterio (Fomag), con el objetivo de esclarecer cómo se están administrando los recursos y garantizar la atención de cientos de miles de afiliados.
La decisión se da en medio de alertas por posibles irregularidades financieras y operativas. Entre los hallazgos preliminares, se han detectado pagos por capitación que superarían hasta tres veces los valores establecidos, además de reportes de múltiples procedimientos médicos asignados a un mismo paciente en un solo día.
A esto se suma un aumento significativo en las quejas de los usuarios, especialmente por dificultades para acceder a medicamentos, lo que ha encendido las alarmas sobre la calidad del servicio.
El superintendente Daniel Quintero Calle explicó que la revisión abarcará distintos frentes. Entre ellos, la capacidad de los operadores farmacéuticos, la calidad de la supervisión del sistema y la pertinencia de las instituciones prestadoras de salud contratadas.
La auditoría también incluirá un análisis de varios periodos del Fomag, con especial atención al cambio entre el modelo anterior y el esquema actual impulsado por el Gobierno nacional. Uno de los focos será entender por qué no se ha consolidado el enfoque preventivo en la atención de los docentes.
Tecnología para detectar anomalías
Como parte del proceso, la Supersalud incorporará herramientas de inteligencia artificial para analizar grandes volúmenes de datos. Esto permitirá identificar inconsistencias en los cobros, comparar valores de procedimientos y detectar patrones atípicos dentro del sistema.
Aunque el Fomag tiene un régimen especial que limita intervenciones directas, la Superintendencia mantiene la facultad de ejercer vigilancia tanto sobre el fondo como sobre la Fiduprevisora, entidad encargada de administrar los recursos.
También investigan denuncias
Dentro de la auditoría se revisarán señalamientos sobre posibles pagos irregulares a instituciones de salud y terceros, así como fallas en los sistemas de información que podrían estar afectando la transparencia del modelo.
El objetivo final, según la entidad, es claro: corregir fallas estructurales, evitar el uso indebido de los recursos públicos y asegurar que cada peso invertido en la salud de los maestros se traduzca en atención oportuna, continua y de calidad.
El proceso apenas comienza, pero podría marcar un punto de inflexión en uno de los sistemas de salud más cuestionados del país.

