El terror del abigeato en el Atlántico

El terror del abigeato en el Atlántico

El robo de ganado es una de las problemáticas que más afecta a los campesinos y empresarios del campo en el departamento del Atlántico. Este flagelo que padecen miles de productores, asfixia las economías de pequeños, medianos y grandes ganaderos, quienes se mantienen agobiados por los numerosos casos que se reportan de manera constante en este territorio.

Líderes del sur del Atlántico afirman que los delincuentes roban, en esta subregión, entre 2 y 3 reses diarias, una cifra preocupante, de un delito que atenta contra el patrimonio de los campesinos, la salud y la seguridad alimentaria. Según un informe de la Dirección de Carabineros y Seguridad Rural de la Policía Nacional, en el 2020 el Atlántico se ubicó entre los cinco departamentos del país más afectados por casos de abigeato.

Aunque este año se cumple el tercer aniversario de la sanción a la ley que establece el abigeato como delito autónomo en el Código Penal, los castigos para quienes cometen este crimen siguen siendo menores. En muchos de los casos, los responsables de estas acciones ilícitas no reciben ninguna sanción, o quedan en libertad en medio de lentos e interminables procesos judiciales, por lo que es fundamental promover una adecuada articulación entre la Fiscalía y los jueces de garantías.

Está comprobado que la mayoría de personas que participan en este tipo de dinámicas criminales son reincidentes. En la captura que realizó la Policía del Atlántico, el pasado mes de marzo, a los miembros del grupo delincuencial ‘Los Puyaojos’, encontraron que 4 de los 6 detenidos ya habían sido capturados anteriormente por abigeato. El trabajo especializado de esta despiadada banda los relaciona con el hurto de al menos 35 reses en varios municipios del Atlántico.

Las autoridades del departamento reconocen que este delito sigue siendo uno de sus mayores dolores de cabeza. Pese a las estrategias para contrarrestar el robo de ganado, lanzadas por la Policía del Atlántico; como el pago de recompensas de hasta $5.000.000, a quien suministre información del hurto a semovientes y semejantes; o la creación del Centro Integrado de Acción Policial Contra el Hurto – Abigeato, la problemática pareciera estar lejos de llegar a su fin. Lo que demuestra que hay que concertar mayores esfuerzos para combatir la inseguridad en las zonas rurales.

Si bien se han obtenido importantes resultados en operativos contra el abigeato, es necesario intensificar el pie de fuerza en el sector rural. Aumentar los puestos de control, ejercer más vigilancia a los expendios de carne, así como reforzar las redes de comunicación entre ganaderos y las autoridades para realizar las denuncias, son acciones claves en esta lucha.

Solicitamos al ministro de Defensa, Diego Molano, y al ministro de Agricultura y Desarrollo Rural, Rodolfo Zea, darle especial atención a la creciente problemática de abigeato en el país. Solo se lograrán mayores resultados si la Policía trabaja de manera conjunta con el apoyo del Gobierno Nacional, los entes territoriales, el Ejército, la Fiscalía General de la Nación, el Cuerpo Técnico de Investigación (CTI), el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) y los gremios ganaderos.

Hay que impedir que nuestros campesinos sigan a merced de la delincuencia, entregándoles garantías para el desarrollo de su actividad productiva. Acabar con este flagelo que viene lacerando sin piedad al pequeño ganadero, es primordial para la recuperación de la economía rural del Atlántico.

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