¿Qué sostiene al mundo?

¿Qué sostiene al mundo?

Por Giovanni Rosanía Mendoza

La naturaleza y sus leyes nos enseñan que debe existir el orden para que funcione correctamente lo creado. El orden es el resultado de un sistema natural que funciona porque tiene unos componentes específicos que interactúan de manera armónica. Si faltare alguno de esos componentes y no operaren las leyes que fijan su actividad el desequilibrio sería notable, de forma que lo acomodado originalmente se desacomodaría.

Durante los últimos tiempos el hombre ha comprometido la buena marcha de la naturaleza chocando con esta y desobedeciendo sus leyes, sin embargo, a pesar de las consecuencias que se presentan evidentes y de las que se avizoran hacia el futuro, el planeta aún sobrevive.  En efecto, la vida humana, y su relación con la naturaleza, actualmente se sobreponen a la adversidad de lo producido por el hombre al afectar lo originalmente diseñado.

El mundo se desacomodó ante la pandemia de salud que le sobrevino, y de la cual aún su origen sigue siendo un misterio. Las primeras medidas de protección hacia la salud se tomaron, llegaron otras que fueron más eficaces, las que se mantuvieron se optimizaron y otras definitivamente fueron descartadas por su inutilidad. Al lado de las soluciones en torno a la salud, se necesitaron otras soluciones, estas referidas a lo económico y en general hacia lo social, tópico que incluía el nuevo comportamiento que debía desarrollar la sociedad.

Ha sido un tiempo en donde algo se ha detenido momentáneamente, pero al mismo tiempo el género humano no se ha detenido, toda vez que la urgencia es la búsqueda de soluciones. En este aspecto algunas han sido concebidas, desarrolladas y aplicadas, la más evidente la vacuna. Otros descubrimientos y ponderaciones de lo que se necesita se han reflejado en lo económico y en la cotidianidad que fue influenciada. En este sentido, algunos dirigentes   advirtieron lo básico, sí algunos, porque otros no lo consideraron así. Otra aparición en estas calendas ha sido el posicionamiento de la tecnología y de las nuevas formas de trabajar.

En medio de un movimiento humano hacia lo sobreviniente que refleja la continua actividad  del hombre, el actuar es un ejercicio que tiene su causa. Los motivos y las circunstancias incentivan los desarrollos. Esto es lo subyacente, lo estructural, lo determinante. ¿Cuáles son esos motivos, qué fuerzas internas dirigen al hombre? Siendo más preciso, ¿qué sostiene el andar de la sociedad? El panorama puede ofrecer una diversidad, de la cual podría organizarse una clasificación que nos conduzca a lo general.

Haciendo un despliegue rápido, unas primeras aristas podríamos hallar. Para algunos lo determinante será lo material, para otros será lo espiritual. Algunos grupos se proyectarán a lo inmediato, otros grupos tendrán más perspicacia y analizarán de manera tranquila que lo mediato no se puede perder de vista. Ante una observación simple la diferencia estaría en los propósitos de cada uno, y por supuesto en lo que induce a la orientación individual. De este ligero repaso ¿qué anotaciones en cuanto al desarrollo de las perspectivas es posible enunciar?

Si escogemos lo espiritual, hallamos su componente fundamental, lo básico, la fe. Sin embargo, siendo la fe un componente básico, sobre este tenemos que los seres humanos lo viven de distintas maneras. Un sector alimenta una fe religiosa, radical, sin amor, sin misericordia y sin esperanza. Otros creen en una fe desordenada que todo lo puede, hasta ponerse en contra de la obediencia, algo que quebranta una sana relación, es decir, si hay obediencia es porque hay fe, o mejor, la fe direcciona hacia la obediencia. Pero también está el sector de los equilibrados, los que conciben una fe bíblica, correcta, inerrante.

Del lado de los materialistas, los sostenimientos también son variados. El poder, la riqueza, la ciencia y la confianza en sí mismo. Al igual de lo que sucede con el sostenimiento espiritual, con el sostenimiento material también se presentan los extremos. La idolatría hacia el poder, la ambición por la riqueza, la esclavitud de lo académico o científico y el narcisismo de la autoconfianza que al parecer lo puede todo.

Entre los sostenimientos espirituales y materiales se intercala otro fortalecimiento. Es a lo que se aferran otros, al escepticismo o al existencialismo, es decir, no creen en la profundidad de lo espiritual, pero tampoco creen en la realidad de lo material. Creo que el reto del ser humano consistirá en equilibrar ambos sostenimientos, esto es, la trascendencia de lo espiritual y la realidad de lo material, de manera que se pueda lograr un sano fruto tanto individual como colectivo que en consecuencia nos ofrezca un mundo más vivible.  

CATEGORIES
Share This

COMMENTS

Wordpress (0)
Disqus ( )