Un torneo mediocre transmitido por Win + (¿o menos?)

Un torneo mediocre transmitido por Win + (¿o menos?)

Por Ulises Redondo C.

Uno de los pocos países en el mundo donde se juegan dos torneos de futbol profesional en un mismo año es Colombia.

Por ahí empieza la mediocridad, porque en cuatro meses ningún club puede consolidar, realmente, un proyecto deportivo. Entonces, los directivos le exigen resultados positivos de manera ilógica a los directores técnicos.

Las consecuencias negativas afloran como la mala hierba:

  1. A varios DT les cancelan el contrato cuando apenas han dirigido en 3 o 5 partidos, es decir, recién empezando el torneo.
  2. A muchos jugadores les hacen contratos por un semestre y no por un año, mínimo.
  3. Un torneo corto en donde clasifican 8 clubes que disputan el título en dos cuadrangulares previos y luego una final, es mediocre, porque un equipo puede ser octavo y ganar el título. Se premia la mediocridad. Distinto sería que quien por su regularidad o buena producción durante todo el torneo ocupe el primer lugar y se consagre campeón, con méritos, y el segundo, subcampeón, además, los 4 primeros ganarían el derecho de ir a copa libertadores. Un torneo así, si es competitivo porque los equipos grandes harían todo lo posible para estar entre los 4 primeros y asegurar cupos en la copa libertadores que es el torneo que da mayores premios en dinero.
  4. Un torneo mediocre atenta contra el buen espectáculo, vulnera el derecho a la diversión de los aficionado quienes tienen un legítimo derecho, ya sea porque pagan una boleta para ir al estadio o porque pagan una suscripción a un canal deportivo como Win + (¿o menos?).
  5. La realidad de cada juego, jornada tras jornada, es fea. Pareciera que se estuviera jugando un torneo de «rodillones» o del barrio. Transcurre lentamente el juego. Mas lento que el camión de la basura. De los 90 minutos reglamentarios del partido se juegan 47 minutos reales, porque son muchas las infracciones al reglamento, algunas veces inexistentes o inventadas por los árbitros y se detiene continuamente el juego. Se pierde el ritmo del partido. Además, porque la mayoría de los jugadores son deshonestos y ante una mínima falta, muchas veces inexistente, se tiran al piso, se revuelcan, fingen una falta o exageran una infracción contra ellos. Esos futbolistas deberían dedicarse al teatro y de seguro se convertirían rápidamente en estrellas del cine en Hollywood. No es para nada divertido la capacidad actoral de los jugadores en la cancha de un estadio. Los aficionados quieren ver fútbol, no teatro de mala calidad.

Muchos jugadores mediocres, viejos jóvenes. Jugadores viejos mediocres que han pasado con mas pena que gloria por media docena de equipos y hasta más y todavía tenemos que seguir viéndolos, por favor. Y jugadores jóvenes mediocres que no han tenido una buena formación en divisiones menores. Sin recursos técnicos, sin inteligencia para el juego, pero se creen estrellas, por favor.  Jugadores mediocres, viejos y jóvenes, mal preparados físicamente, muchos de ellos no son profesionales porque no entrenan bien y no cuidan su salud física y mental, por favor, hasta cuando los vamos a soportar.

  • El VAR (video arbitraje), con V pequeña, aunque en el torneo colombiano no hay mucha diferencia con el bar escrito con B de burro. Porque da la impresión en algunos partidos que quienes dirigen el VAR estuvieran borrachos, por las continuas equivocaciones y demoras que cortan el ritmo del juego.
  • Canchas feas en estadios horribles. Muchas veces se observan paisajes desoladores de zonas tuguriales detrás de algunos estadios.

Toda esa mediocridad la observamos a través del canal deportivo WIN + (¿o menos?), que termina de ponerle mas barro al lodo, más porquería a la basura.

Win + (¿o menos?), agrega mayor mediocridad a cada juego de cada jornada. Esas transmisiones no son un valor agregado que mejoran el producto sino un fastidio que desmejora el producto.

Hay más comentarios que narración. Señores periodistas-comentaristas, ustedes no han entendido que televidentes solo queremos ver el partido, pero no, ustedes se las ingenian para aburrirnos con tantos comentarios, dejen que haya más narración. Por lo general, el narrador es el protagonista, no los comentaristas.

Comentaristas aburridores como Carlos Antonio Vélez nos torturan porque hablan hasta por los codos. Por favor señor no termine de dañarnos el rato con sus comentarios tácticos-estratégicos que nadie entiende, ni usted mismo. Usted no es técnico de fútbol, señor. Técnico es el profe Juan José Peláez y no habla tanto. Paradojas de la vida el profe Peláez siendo técnico es más periodista que técnico y Vélez siendo periodista, es mas técnico que periodista.

Y un ex futbolista, Farid Mondragón, que no es periodista ni técnico sino un acólito de Carlos Antonio Vélez

Locutores como Eduardo Luis López y Javier Hernández, aunque tienen buena voz, cometen embarradas imperdonables,

Javier Hernández narrando hasta las repeticiones de las jugadas. Y el López, con dichos y chistes pendejos que dan rabia. Señor López, narre y ya, no se haga el gracioso que usted no sirve para esa vaina. A los malos payasos no los quieren ni en sus casas.

Pues mal, muy mal. Toda esa porquería del fútbol profesional colombiano la estamos viendo por Win + (¿o menos?), pero además tenemos que pagar por verla…¿Y dónde está la Superintendencia de Industria y Comercio, institución que debe proteger al consumidor?…¿Se la consumieron también?

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