Intervención del Presidente de Colombia, Iván Duque Márquez, en el segmento de alto nivel del Consejo de Derechos Humanos de la ONU

Intervención del Presidente de Colombia, Iván Duque Márquez, en el segmento de alto nivel del Consejo de Derechos Humanos de la ONU

Saludo al Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres, y a la Alta Comisionada para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet.

A la Presidenta del Consejo de Derechos Humanos, Nayhat Shameen Khan, y al Consejero Federal de Asuntos Exteriores de Suiza, Ignazio Cassis.

A los cerca de 70 dignatarios que participan en este cuadragésimo sexto periodo de sesiones del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas también mi saludo especial.

Es un gusto compartir los avances que ha tenido nuestro país en materia de derechos humanos recientemente, muchos de ellos alcanzados gracias al aporte de ustedes, como resultado de esa fe compartida en el multilateralismo.

Como es bien sabido por todos, en Colombia hemos apoyado con fraternidad y solidaridad a los cerca de dos millones de migrantes venezolanos que están en nuestro país huyendo de la tragedia causada por la dictadura de Nicolás Maduro.

Los colombianos no olvidamos que fue un venezolano el que lideró nuestra Independencia, uniendo para siempre el destino de nuestros países.

En el pasado, ellos nos tendieron la mano, y hoy nosotros apoyamos con afecto a quienes están escapando del hambre, de la falta de oportunidades, de una crisis que desencadenó en la peor crisis humanitaria del hemisferio.

Como una muestra más de ese compromiso, lanzamos el 8 de febrero el Estatuto Temporal de Protección para Migrantes Venezolanos, con el que buscamos regularizarlos e integrarlos al aparato productivo

Esta decisión ha sido catalogada por el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados como “el gesto humanitario más importante que se ha hecho en este continente desde 1984, cuando se firmó la Declaración de Cartagena”.

Además, recibimos el respaldo de José Ángel Gurría, Secretario General de la OCDE; de Antony Blinken, Secretario de Estado de los Estados Unidos, y de la comunidad internacional en su conjunto.

Agradecemos este apoyo y hacemos un llamado a que otros Estados también adopten medidas análogas, a fin de materializar acciones concretas y de impacto con las que se garanticen los derechos humanos de los más vulnerables.

En Colombia reconocemos al Consejo de Derechos Humanos como un foro de gran trascendencia, y apoyamos la Misión Internacional de Determinación de los Hechos sobre la República Bolivariana de Venezuela.

Su primer informe confirmó una cruda realidad: el ataque sistemático del régimen contra toda forma de oposición mediante desapariciones forzadas, detenciones arbitrarias, ejecuciones extrajudiciales, entre otros.

Confiamos en que la Misión permitirá establecer las responsabilidades que correspondan. La comunidad internacional no puede ser indiferente ante estos crímenes atroces que atañen no solo a sus víctimas, sino a toda la humanidad.

Ahora bien, el 2020 nos enfrentó a una crisis sin precedentes en tiempos recientes y desafió nuestra forma de vida y valores. En Colombia asumimos esta crisis con una mirada abierta y basada en los derechos humanos.

Frente a la ocurrencia de la pandemia, nos hemos esforzado para favorecer y fortalecer el sistema de salud, ayudar a la población vulnerable, generar liquidez para las familias y empresas, además de cuidar el mercado laboral.

Ya pusimos en marcha el Plan Nacional de Vacunación contra el covid-19, con el que inmunizaremos a 35 millones de personas, es decir, al 70% de nuestra población y con ello contribuiremos a la inmunidad de rebaño.

Aprovecho esta oportunidad para resaltar que se necesita más solidaridad por parte de la comunidad internacional para garantizar un acceso equitativo a estas vacunas, sobre todo para las poblaciones más vulnerables.

Estos tiempos desafiantes nos han confirmado que solo una acción global nos permitirá tener más oportunidades de superar el principal reto al que nos enfrentamos hoy: el acceso equitativo y seguro a las vacunas.

En Colombia soplan vientos de esperanza por cuenta de la implementación de la Política de Paz con Legalidad y en 2020 avanzamos mucho en la transformación de los territorios más afectados por la violencia y la pobreza.

Gracias al apoyo de la comunidad internacional, la empresa privada, entre otros, estamos haciendo que donde hubo terror vuelva la seguridad y que donde hubo desolación resurjan opciones para forjar una vida mejor.

En 2020 logramos la tasa más baja de homicidios en 46 años, la de secuestro más baja desde que se tienen registros, la más alta incautación de clorhidrato de cocaína y la erradicación de más de 130 mil cultivos ilícitos.

Sumado a esto, a través de los Planes de Desarrollo con Enfoque Territorial –los PDET– se han hecho mil obras de infraestructura social y comunitaria, vial y de servicios públicos, en beneficio de 139 mil familias vulnerables.

Las víctimas son nuestra prioridad y por esta razón prorrogamos por 10 años la ley que busca repararlas para que cumpla a cabalidad su misión, y avanzamos en la atención de las cerca de nueve millones de víctimas.

En lo referente a los desmovilizados que han decidido volver a la legalidad, acompañamos a más de 13 mil en su reincorporación, el 98% de ellos está bancarizado y adscrito al sistema de salud, y el 83% aporta a pensión.

De otro lado, proteger a los defensores de derechos humanos es fundamental para nosotros y por eso combatimos con empeño a los grupos armados ilegales, que son los principales perpetradores de crímenes contra ellos.

Hay retos importantes en esta materia, pero hay que decir que el progreso de los PDET, la acción integral del Estado y la contundencia de la Fuerza Pública nos han permitido ser más eficientes en su protección.

En este momento, el 53% de los casos verificados por la oficina de la Alta Comisionada Bachelet tiene avances en esclarecimiento, y el 49% de los protegidos del país son líderes sociales o defensores de derechos humanos.

Les contamos abiertamente los logros y desafíos que enfrentamos porque Colombia se ha mantenido siempre dispuesta al escrutinio internacional.

No ocultamos nuestras dificultades y recibimos con la mejor disposición las recomendaciones hechas para promover los derechos humanos en el país.

De ahí que la Oficina de la Alta Comisionada para los Derechos Humanos esté en Colombia desde 1996 y que estén aquí más de 23 agencias, fondos y programas de la ONU.

Le pedí al Secretario General renovar el mandato de la Misión de Verificación hasta el año 2022 y ampliar su alcance para incluir la justicia transicional a fin de asegurar el elemento reparador, de verdad, justicia y no repetición.

Les reitero hoy nuestro compromiso con los derechos humanos y con este valioso Consejo, y les garantizo que apoyaremos toda iniciativa que busque mejorar su credibilidad y efectividad, en beneficio de nuestros pueblos.

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