Abusos sexuales en la iglesia: Las órdenes religiosas admiten ya 126 casos de pederastia en España

Abusos sexuales en la iglesia: Las órdenes religiosas admiten ya 126 casos de pederastia en España

Ya son siete congregaciones luego de los jesuitas que reconocen 61 episodios de pederastia, mientras los obispos se niegan a revisar su pasado.
Así el total de víctimas en la Iglesia se elevaría por lo menos a 500 casos

España siguen saliendo lentamente los abusos de menores en la Iglesia católica, luego del paso de los jesuitas de hace dos semanas, cuando reconocieron 81 víctimas de 65 religiosos desde el año1927, y su intención de indemnizarlas, otras congregaciones ya están siguiendo el mismo camino. EL PAÍS ha consultado a 10 de las mayores y siete revelan que también han realizado investigaciones del pasado o están en marcha, e igualmente aceptan compensar a las víctimas. Son meras revisiones de archivos, no estudios rigurosos, que además no han hecho públicos, y están muy lejos de reflejar la realidad de los abusos en España si se comparan con los de referencia en otros países. Por otro lado, de esta decena de entidades, los Hermanos Maristas, La Salle y los Agustinos se siguen negando a revisar su pasado. El resto admite por el momento 61 casos de religiosos pederastas, 42 de ellos desconocidos hasta ahora. Si se suman estas cifras a las de los jesuitas —65 casos, 54 de ellos nuevos según estimaciones de este diario—, las órdenes admiten 126 casos, 96 de ellos desconocidos hasta ahora. Estos números disparan las estadísticas totales y elevan las víctimas de abusos en la Iglesia en España a más de 500, según la contabilidad que lleva el diaro El País con información de sentencias, medios y sus propias investigaciones, ante la ausencia de datos de la Iglesia y oficiales.

Hasta este mes se conocían 125 casos desde 1986, pero de un plumazo hay que sumar 96 más. Total, 221 con al menos medio millar de víctimas desde 1927. Es decir, en unas semanas se han conocido casi los mismos casos que en 35 años. Y en octubre de 2018, cuando los medios comenzaron a investigar los abusos y El País abrió un correo electrónico de denuncia, solo se contaban 34 casos. Después, este diario recibió más de 200 mensajes y ha publicado una treintena de casos. La cifra ha ascendido a toda velocidad con numerosas denuncias de víctimas en los medios.

Escolapios, claretianos, corazonistas y Legionarios de Cristo ya han realizado investigaciones internas. Están en ello marianistas y salesianos, que dan cifras provisionales, 28 en el último caso, la más alta tras los jesuitas. El Opus Dei ultima su estudio interno. Estas investigaciones son solo un primer y mínimo paso hacia la verdad. Las órdenes constatan que en el pasado nunca se denunciaba, en la mayoría de las ocasiones solo se trasladaba al acusado, se lo expulsaba o dejaba la congregación, con lo que podía seguir cometiendo abusos en otros lugares y la institución se desentendía. Es solo un primer acercamiento a lo que sucedió. Otra iniciativa ha sido abrir correos electrónicos para recibir denuncias, una vía por la que han aflorado algunos de estos delitos. En otros casos la institución religiosa simplemente se entera por la prensa. A los corazonistas, por ejemplo, solo les consta un caso, el del alto comisionado del Gobierno contra la pobreza infantil, Ernesto Gasco, que reveló haber sido víctima de abusos en una entrevista hace dos meses.

221 casos de abusos a menores en la Iglesia destapados en España

Los escolapios de la provincia central de la orden en España solo han podido rastrear la pista de uno de sus miembros, acusado en 1972, que dejó la orden y acabó en Estados Unidos. Relatan que llegaron a contratar un detective para averiguarlo. Los abusos que han logrado determinar se produjeron en Madrid, Salamanca, Toro y la diócesis de Cádiz-Ceuta. Afirman que del resto no han conseguido saber más, ni dónde ocurrieron.

Las investigaciones de las órdenes no eran conocidas y solo salen ahora a la luz a preguntas de este diario. Sus resultados son muy limitados y no han sido realizadas por personas externas, salvo en la provincia catalana de los claretianos. No ofrecen detalles —nombres, lugar y fecha de los hechos—, que si se divulgaran podrían hacer aparecer más víctimas. Solo arañan la superficie, pero aun así son un avance en la Iglesia española, que hasta 2018 guardaba silencio. Y, sobre todo, pone aún más en evidencia la postura de la Conferencia Episcopal Española (CEE), un caso prácticamente único en los grandes países católicos: se niega a investigar el pasado y a plantearse una indemnización de estas víctimas.

Se cumplen dos años de la cumbre en el Vaticano sobre pederastia, celebrada en febrero de 2019, y la Iglesia española apenas ha dado pasos. Solo se han abierto oficinas de atención a las víctimas en cada diócesis, por orden del Papa. En octubre de 2018 creó una comisión contra la pederastia para actualizar los anacrónicos protocolos vigentes desde 2010, pero más de dos años después nada se sabe de su trabajo. En su web siguen apareciendo los antiguos. La CEE ha optado por no contestar a las preguntas de este diario y se remite a notas y ruedas de prensa de 2020. En noviembre, el portavoz de los obispos, Luis Argüello, solo declaró que las denuncias recibidas eran “cero o muy pocas”.La respuesta de las 70 diócesis españolas ha sido lenta y poco transparente. Salvo algunos casos, en Cartagena, Madrid, Barcelona y Bilbao, los obispados se resisten a hacer públicos los números de casos que llegan a sus oficinas. La gran mayoría se niega a indagar en sus registros y a indemnizar a las víctimas. Lo cierto es que en todos los países la realidad de los abusos del pasado solo ha salido a la luz con auténticas comisiones de la verdad ―de los Gobiernos, de la Iglesia, o de ambos—, que daban la suficiente confianza de seriedad a las víctimas para dar el paso de contar su caso. Si no, siguen ocultas.

“El balance es muy pobre”, opina Juan Ignacio Cortés, autor de uno de los pocos libros sobre el tema publicados en España, Lobos con piel de pastor (San Pablo). “Sigue vigente un protocolo bastante infame, han abierto oficinas en las diócesis, pero se ha hecho muy poco. En España nadie hace nada, no interesa, ni a la Iglesia ni al Estado, que en el pasado debía vigilar porque muchas instituciones, de internados a orfanatos, eran parte del sistema de beneficencia estatal. Incluso ahora en los pocos casos que llegan a los tribunales a las víctimas no dejan de darles palos, como en el caso Gaztelueta, donde el Supremo rebajó la pena de 11 años de cárcel a dos. Hay una falta de sensibilidad total por parte de todos. Todo el mundo dice: qué barbaridad. Pero luego miran para otro lado”.

La contabilidad de casos en España de 123 desde 1986

El País contabiliza por primera vez los casos de abusos conocidos, lo que incluye sentencias, investigaciones periodísticas y denuncias públicas que hayan destapado los posibles delitos de un religioso español.Infancia Robada, primera asociación nacional de víctimas, cree que pese a las órdenes explícitas del Papa, algunas conferencias episcopales “han avanzado muy poco y otras, como la CEE, nada”. Duda de la efectividad de las oficinas de las diócesis y las definen como “una estrategia de marketing” para lavar el pasado de la Iglesia. De momento, advierten, ninguna se ha puesto en contacto con las víctimas que han acudido a asociación en los dos últimos años, casi un centenar. “Dicen que ayudan a víctimas, pero todavía no han hecho público ningún informe. Tampoco se han puesto en contacto con nosotros”, subraya Juan Cuatrecasas, presidente de la asociación y padre de la víctima del caso Gaztelueta. “Volvemos a repetir que nos abrimos a colaborar con la Iglesia como intermediarios”, dice.

Gemma Varona, criminóloga de la Universidad del País Vasco y que hizo un estudio pionero en 2015 sobre los casos registrados en España, alaba la decisión de las órdenes de investigar, pero ante el único informe conocido, el de los jesuitas, es muy crítica. Opina que el resumen que han divulgado “es incompleto y metodológicamente muy dudoso”. “No explican cómo lo han hecho ni hacen público el estudio completo”, señala. Sobre todo, como han subrayado las víctimas, cree que el número de casos que registra es “ridículo”. “No es creíble, es más, es increíble que se atrevan a ponerlo, hace unos años, como inicio, se podía aceptar, pero llevamos mucho retraso”, apunta.La investigación de los jesuitas señala que un 1% de sus miembros desde 1927 ha cometido abusos. Los estudios más rigurosos que se han presentado, por ejemplo en Estados Unidos, Alemania, Francia o Irlanda, coinciden en que la cifra media está entre el 4% y el 5% del clero. Por otro lado, informes como el de Pennsylvania en 2018 (300 sacerdotes acusados, 1.000 víctimas) o el más reciente de Francia (1.500 curas, 3.000 víctimas) muestran que frecuentemente un agresor abusa de más de un menor. Varona cree que “los informes deben ser para las víctimas, que son quienes lo necesitan, y por eso deben ser transparentes y bien realizados”. “Hay que contestar estas preguntas: ¿por qué las víctimas no denuncian? ¿por qué no se atreven? A eso se debe un número tan bajo”. Esta especialista trabaja en los últimos años en otro estudio sobre las víctimas, que presentará este año, y en todas las que ha entrevistado “la victimización secundaria es muy clara”: se refiere al nuevo sufrimiento que supone denunciar y no ser escuchado e incluso maltratado por la Iglesia.

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