El escepticismo de la vacuna contra el COVID-19, ¿Cómo combatirlo?

El escepticismo de la vacuna contra el COVID-19, ¿Cómo combatirlo?

Desde que inició la pandemia de Covid-19 en diciembre del 2019 en Wuhan, China, el mundo anhelaba que se diera rápidamente una vacuna, lo cierto es que un sector de la población mantiene actitudes de rechazo contra su aplicación, lo que se puede considerar como un peligro para la comunidad.

Este video corresponde a una entrevista televisiva, donde la abogada Rosa María Apaza, presidenta de la Organización Médica Peruana de Investigación (OMPEI), criticó la pertinencia de las vacunas contra la Covid-19.

En ese sentido, señaló lo siguiente: “Estas vacunas no respetan los plazos ni mucho menos las fases clínicas de los ensayos clínicos experimentales”. Luego de revisar investigaciones sobre el desarrollo de las vacunas y consultar con especialistas, el portal de noticias OjoPúblico concluye que esta versión es falsa. 

Apaza brindó una serie de declaraciones relacionadas con las vacunas durante el programa “Rey con Barba”, emitido la noche del 29 de noviembre. Dos días después, el video íntegro de la entrevista fue eliminado de la cuenta de YouTube de dicho canal.

Lo cierto es que los esfuerzos de la ciencia por encontrar algo eficaz han sido siempre atacados por las llamadas teorías de la conspiración. Según Info Libre, desde que la vacuna fue descubierta en 1796 por Edward Jenner —considerada uno de los mayores éxitos de la salud pública de su tiempo— fueron surgiendo críticas: ligas de anti-vacunación de la viruela en Inglaterra y Estados Unidos en el siglo XIX, polémicas por la vacuna contra la difteria, tétanos y tos ferina en la década de los 70 del XX y por la vacuna contra el sarampión, paperas y rubéola 25 años después también en Inglaterra.

Las posturas de rechazo a la vacuna, posiciones anti-vacunas, tienen impacto negativo y el escepticismo sobre las vacunas fue declarado por la OMS, ya el pasado año, una de las 10 prioridades sanitarias.

Bosch, investigador del Institut d’Investigació Biomèdica de Bellvitge, destaca cómo estas actitudes anti-vacunas en campañas previas han llegado a boicotear temporalmente vacunaciones en países como Japón, Colombia o Dinamarca.

Actitudes contrarias a la vacunación por el covid-19 son un peligro

Una de las bases de la negación de la vacuna contra el coronavirus se debe a la información errada y a las campañas de desinformación que se encuentran principalmente en las redes sociales.

Los argumentos que manejan los movimientos anti-vacunas son analizados por especialistas como Bosch, quien considera que, aunque se cuente con evidencia científica masiva, los grupos que rechazan la vacunación no solo no reconocerían su error, sino que además, en muchas ocasiones dan argumentos falsos por intereses económicos en venta de medicinas alternativas y pleitos judiciales a las farmacéuticas productoras de las vacunas.

Durante estos últimos meses de pandemia se han realizado diferentes estudios sobre las actitudes de la población hacia la vacuna contra el covid-19 y se han encontrado cambios en la predisposición por aceptarla:

El Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) señala que solo de septiembre a octubre del 2020n hubo una reducción del número de personas que acepta la vacunación y un crecimiento del que la rechazan.

Similares son los resultados del Instituto de Salud Carlos III, que en julio del mismo año recogía cómo el 70% manifestaba su disponibilidad a vacunarse si lo recomendaban las autoridades sanitarias, mientras que en septiembre opinaban lo mismo solo el 43%.

La Universidad de Cambridge en un estudio realizado este 2020 en España, Reunido Unido, Irlanda, Estados Unidos y México concluye que una parte importante de la población es proclive a creer informaciones falsas y que hay relación entre esto y negarse a la vacunación.

Así mismo, en los Estados Unidos se encuentra un descenso de los que manifiestan que se vacunarían, por los efectos secundarios y por la propia efectividad de la vacuna.

The Lancet Infectious Diseases presenta resultados de una investigación realizada en Francia sobre el perfil social de los que manifiestan rechazo a la vacuna: personas de bajos ingresos, expuestas a enfermedades infecciosas, mujeres jóvenes que son las más relacionadas con la vacunación infantil y mayores de 75 años que resulta una de las poblaciones de mayor riesgo de covid-19.

Ipsos realizó una encuesta para el Word Economic Forum y encuentra que a nivel mundial el 74% está de acuerdo en recibir la vacuna frente al 26% que se niega, siendo China el país que más acuerdo presenta y entre las razones que argumentan los que rechazan vacunarse contra el covid-19 la más frecuente es la preocupación por los efectos secundarios, siendo la cuarta argumentación la de estar en contra de las vacunas. 

Los anteriores estudios han encontrado la relación que existe entre esta actitud ante las vacunas y las creencias políticas, lo que lleva a plantearse cómo la ciudadanía tendrá la seguridad de que las recomendaciones serán por conocimientos científicos y no por intereses políticos.

Teorías de la conspiración

Las teorías de la conspiración, artificio científico-religioso de gran difusión en los medios de comunicación manifiestan rechazo a la vacuna contra el covid-19, sobre todo en redes sociales. Se puede decir que uno de los grupos que más critican la vacuna son ciertos evangélicos que argumentan el medio como estrategia.

En Perú, uno de los países latinoamericanos con más casos de covid-19, un grupo evangélico que considera el covid-19 muestra del fin del mundo, suministró a 5.000 personas de la región amazónica sin ningún tipo de recursos, un medicamento veterinario con fuertes efectos negativos, asegurando que era una vacuna aprobada por ley. Este grupo evangélico, inyecta este antiparasitario animal ofreciendo “la salvación” contra el covid-19.

Desde hace meses vienen argumentando para no ponerse la vacuna contra el covid-19 la relación de esta con que se implante a la población un microchip, ID 2020, creado por el multimillonario Bill Gates con la finalidad de vigilar a la población y controlar el mundo. 

Con el anterior argumento recomiendan no aplicarse la vacuna e incluso algunos van más a allá al señalar que detrás de toda esta pandemia hay un grupo de elite que impondrá la obligatoriedad de la vacuna.

Al parecer estas teorías de la conspiración mezclan el hecho de que la Fundación Gates esté financiando vacunas del covid-19 y por otro lado esté desarrollando investigaciones sobre identidad digital, que va dirigida hacia una plataforma que admite acceder y compartir información para asegurar documentos por medio de un sistema biométrico y no un microchip.

¿Cómo luchar contra la desinformación sobre la vacunación masiva?

A pesar de que una de las primeras opciones para limitar el contagio del covid-19 se consideraba la vacunación masiva, la OMS estima que sería más efectivo informar de manera fidedigna a la población en general sobre ella y no obligar a vacunarse pues podría hacer crecer el rechazo.

Ryan, director de emergencias sanitarias de la OMS señala la importancia de informar sobre datos y beneficios de la vacuna y dejar que cada ciudadano tome sus propias decisiones y aunque al principio a la vacuna solo tengan acceso ciertos grupos de mayor riesgo, dentro de meses la población debe considerar un acto de responsabilidad inmunizarse con la vacuna.

Solo para algunos grupos determinados como los sanitarios, algunos expertos de la OMS consideran que sea obligatorio vacunarse. No obstante, habrá que esperar a que la población alcance el umbral de vacunación necesario para protegerse del covid-19, inmunidad colectiva, para tomar las últimas decisiones.

Para este caso, lo que realmente se necesita es una buena comunicación, centrada en las preocupaciones de la población sobre la vacuna, difundir información sobre la ética de las investigaciones para el fortalecimiento y crecimiento de la confianza en la población.

De igual forma, es necesario que se garantice una distribución universal, así como la gratuidad para evitar a toda costa a discriminación de la población residente en países con dificultades económicas que puedan estar expuestos a quedar sin acceso a la vacuna contra el coronavirus.

La solución está en las manos de todos y el compromiso es de la comunidad en general, para así frenar un virus que viene atacando al mundo hace poco más de un año.

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