El desafío de la industria offshore

El desafío de la industria offshore

El año pasado celebramos con altas expectativas, los resultados positivos e históricos realizados por la industria offshore, que nos brindaron un escenario optimista para el futuro energético del país. Hoy el crecimiento en los descubrimientos y las perspectivas del sector nos permiten reafirmar que el desarrollo de la industria costa afuera es esencial en el proceso de transición energética y obligatorio para nuestra recuperación económica.

Los avances presentados luego de la reactivación de la actividad de exploración y producción de hidrocarburos en áreas continentales y costa afuera en Colombia, que se dieron desde 2019, después de más de cinco años de suspensión de contratos y de rezagos en la exploración, demuestran el alto potencial de recursos que existe en el subsuelo marino colombiano, especialmente en las aguas del mar Caribe.

Con la incertidumbre a cuestas, del desabastecimiento de gas para los próximos años y el agravante de la reducción en las estimaciones, que aumentan las posibilidades de tener que recurrir a la importación, se hace indispensable trazar un camino claro para la construcción de una infraestructura de respaldo que nos permita atender la demanda de gas natural en términos de seguridad y confiabilidad.

El promisorio futuro de la industria de hidrocarburos en el país fue alentado por el reciente informe del sector del gas natural 2020 presentado por Promigas, en el que se estableció que Colombia cuenta con 54 tera pies cúbicos (TPC) de reservas potenciales de gas natural, equivalentes a 130 años, de las cuales 30 TPC están costa afuera en etapa de maduración entre 2024 y 2028.

Este panorama en materia de reservas sería solo una utopia si no se amplía el rango de exploración para el hallazgo de nuevos descubrimientos, se refuerza la actividad exploratoria, se invierte en sísmica, se logra la coordinación de las entidades gubernamentales involucradas en los procesos de trámites ambientales y se trabaja por garantizar las condiciones para el desarrollo responsable y sostenible de estos nuevos recursos.

Imaginar un posible escenario de perdida de autosuficiencia es aterrador y reprochable para un país que posee unos remanentes considerables por descubrir y que no soportaría un aumento en precios, producto de la importación de gas. Para continuar avanzando en la dinamización de la industria extractiva costa afuera es necesaria la adjudicación de nuevos bloques para exploración y producción.

En medio de esta fase de recuperación del sector después de la caída de los precios del petróleo y la pandemia mundial, que llevó a una reducción en inversiones de más de US$1.000 millones, es determinante ampliar la exploración offshore y terminar de definir la regulación técnica y ambiental, que se encuentra realizando el Gobierno Nacional para el desarrollo de estos proyectos en 2021, de modo que se logre la consolidación de un marco normativo fuerte, armónico y completo que regule la actividad, y abra el camino a la nueva inversión extranjera, que necesitamos para dinamizar la economía nacional y fortalecer nuestra matriz energética.

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