¿Cómo seguir aguantando?

¿Cómo seguir aguantando?

Hoy cumplimos 4 meses de cuarentenas sucesivas. En medio de la incertidumbre por un enemigo real, silencioso e invisible. Con un temor que raya muchas veces en el pánico por su alto grado de contagio y también por su letalidad en personas mayores o con enfermedades preexistentes. Y todo alrededor de un modelo nacional de salud corrupto, deficiente, vulnerable y negligente que, recibiendo por anticipado el pago de sus afiliados (sea en el régimen contributivo, por el descuento que hacen a los trabajadores formales, o sea en el subsidiado en el que paga el gobierno, nosotros todos) debiera protegernos y, por el contrario, está contribuyendo a que se agraven más pacientes.
Son 120 días los que han transcurrido en donde las jugadas de la mente han sido el común denominador. Recuerdo, a propósito, lo que nos respondió nuestro padre cuando llegó a los 100 años de edad y le preguntamos cuál era su principal conclusión después de haber vivido tanto tiempo: “…No es nada lo que he visto, sino lo que me he imaginado…”

Lo peor es que la zozobra no pasará del todo hasta cuando no solo encuentren la vacuna eficaz sino, lo más incierto, que llegue a tiempo a Colombia.

Sin embargo, ante tan larga espera –y, además, sin precedentes– hay mucha gente que, quizás sin percatarse de ello, ha desarrollado unas aptitudes y actitudes muy especiales.
Hablamos en primer lugar de la muy mencionada Resiliencia que es la capacidad de algunas personas de sobreponerse a momentos críticos y adaptarse, luego de experimentar alguna situación inusual e inesperada. También indica volver a la normalidad. Se deriva del verbo latín resilio, resilire, que significa “saltar hacia atrás, rebotar”.

Realmente es una aptitud que adoptan algunos individuos que se caracterizan por su postura ante la superación de una adversidad y de mucho estrés, con el fin de pensar en un mejor futuro.

También se ha evidenciado la Inteligencia Emocional. Un concepto que ideó el conocido Howard Garner(creador del concepto de Inteligencias Múltiples) y que popularizó con su libro Daniel Coleman, y que viene a ser un constructo de las habilidades psicológicas de una persona que implican el sentimiento, entendimiento, control y modificación de las emociones propias y ajenas que lo hace capaz de gestionar satisfactoriamente las emociones para lograr resultados positivos en sus relaciones con los demás.

Los expertos también hablan de la Logoterapia. Un modelo psicoterapéutico de moda hoy, creado por el escritor austríaco, de origen judío, Viktor Frankl, y pulido tras su estadía de 3 años en los campos de concentración Nazi. Basada en la filosofía existencialista la Logoterapia se propone ayudar a la persona a superar sus traumas actuales o pasados encontrándole el significado del sentido a su vida. De tal suerte, que muchas personas sobreviven a circunstancias adversas porque se encuentran esperanzadas o motivadas en cumplir un sueño, alcanzar una meta o realizar una obra en el futuro.

Otros, los más jóvenes, hablan del Mindfulness (Atención Plena) que, basada en la cultura oriental, destaca la capacidad humana básica de poder estar en el presente y de “recordarnos” estar en el presente, es decir, constantemente estar volviendo al aquí y al ahora, sin que estemos asiduamente atendiendo a pensamientos acerca del pasado o del futuro.

Es pertinente recordar ahora al Capitán de “El Amor en los Tiempos del Colera”, la novela de Gabo, acerca de la cuarentena: “…Si, ese año me privaron de la primavera, y muchas otras cosas, pero aun así florecí, llevé la primavera dentro de mi y nadie me la puede quitar…”

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