LA CULTURA DE LA IMAGEN Y LA PÉRDIDA DE VALORES

La cultura de la imagen, el narcisismo y la vanidad en las vitrinas digitales, el exhibicionismo exacerbado y el show del ego para cumplir con los estándares de la moda impuesta por la globalización, desde la forma de vestir, calzar, alimentarse, hacer el sexo, exhibir cirugías de embellecimiento facial y corporal hasta llegar a los neologismos insípidos, vulgarización del lenguaje y apología a lo más vil, es la domesticación sutil que hacen de la sociedad una suciedad, un basurero del comportamiento, de la superficialidad a cielo abierto, del fingimiento pactado, la hipocresía consentida y la apariencia como norma.

Gran parte del deshecho inmoral y anti ético, de conductas insociables, del descaro, la sinverguensería, la desfachatez, la inescrupulosidad y la vulgaridad tienen como vertedero principal las redes sociales y medios de comunicación chavacanes convertidos en cloacas de un sector de la sociedad.

Volvamos al antaño choque generacional, con respeto. Es mejor para los viejos aferrarnos al vetusto molde que «mutar» para ser «aceptados» dentro de las nuevas tendencias generacionales.

Basta ya de «Cuchi barbies» y «Cuchi boys».
Necesitamos pantalones para hombres y hombres con pantalones. Urge mandar para el carajo el cuentesito ese de que «la moda no incomoda». Los hombres maduros no encajan en pantalones apretados y camisetas ajustadas al cuerpo. Si en los almacenes de ropa no ofertan ropa para varones mayores de 40 años deben contratar a un sastre. Los viejos ya no tienen nada que mostrar ni por la vanguardia ni por la retaguardia, excepto cuero y grasa. Pero en cambio, los abuelos y abuelas deben retomar lo que en verdad son: la reserva moral y el ejemplo como escuela doméstica para sus nietos y bisnietos.

El cenil show de barrigones, alcoholicos y «ricos emocionales» que aparentan lo que no tienen es un ridículo en redes sociales.

Ridícula e indecente apología al homosexualismo, la pornografía, la cultura traqueta y coleta, lenguaje vulgar y chabacanería que fluye como hemorragia de anti valores por medios de comunicación y redes sociales debe llegar a su fin.

Las mujeres deberían forjar una personalidad encantadora. Hasta las feas podrían enamorar a Brad Pitt, Leonardo Dicaprio y Tom Cruise, con una bella personalidad. Al final cuando las curvas, la voluptuosidad y el rostro de diosa pierden su elasticidad y textura para caer en la flacidez, lo único que mantiene su fuerza monolítica es el carisma. Mujeres, detengan el sometimiento de sus cuerpos a las cirugías estéticas. ¡Basta de silicona! Es cierto que el plástico moldeado estimula a muchos idiotas que se excitan baboseando y agarrando silicona. Pero al final se darán cuenta que no iban por ustedes sino por el plástico. Además esa silicona es un agregado no natural en sus cuerpos. Y entonces, doble decepción, no iban por ustedes sino por lo que no es de ustedes.ResponderResponder a todosReenviar
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