¿Para dónde vamos en el Atlántico y Barranquilla con el COVID-19?

¿Para dónde vamos en el Atlántico y Barranquilla con el COVID-19?

El comportamiento que está teniendo el COVID-19 en el Departamento del Atlántico y el Distrito de Barranquilla, es lógico motivo de preocupación de quienes aquí vivimos, de los que viven en las otras zonas del país y ya también en el ámbito internacional. Esa carga desmedida de mortalidad y contagio que se eleva cada día con los reportes que hacen el Instituto Nacional de Salud y el Ministerio de Salud, asumimos que también deben ser suficientes razones de preocupación en ambos gobernantes territoriales, tanto la Señora Gobernadora, el Alcalde distrital y los Alcaldes municipales. Y también asumimos que es preocupación en el Gobierno Nacional.

Sin embargo, ¿por qué sentimos que aquí en el Atlántico esta pandemia no mejora sino que empeora cada día más? ¿Será que el Gobierno Nacional sí ha generado las directrices y actuaciones que le pidió el Procurador Fernando Carrillo Flórez al Ministro Fernando Ruiz hace ya un mes por los resultados del manejo de la pandemia por COVID-19 en estos dos entes territoriales, y por eso el Jefe del Ministerio Público demandó del responsable de la cartera de salud una actuación inmediata para “conjurar los crecientes riesgos de morbimortalidad” en el Atlántico y en Barranquilla?

Realmente hay muchas cosas que preocupan en el manejo de la pandemia en esta zona del país y que si no se ajustan de manera inmediata, la situación cada vez será más caótica y desastrosa. Es innegable una falta de articulación de la Gobernación del Atlántico con la Alcaldía de Barranquilla, se percibe esa falta de trabajo en equipo y si lo hay, no se siente ni se evidencia. Además no hay en estos momentos condiciones armónicas entre los trabajadores del sector salud en el departamento con la Secretaria de Salud, ni siquiera con sus directos subordinados en la Gobernación; es claro que no hay cercanía para trabajo conjunto entre los sindicatos de la Gobernación con la funcionaria que dirige la salud en el Atlántico. Todo eso es caldo de cultivo para un mal ambiente laboral y de consecución de metas de equipo y que son tan necesarias en estos momentos.

No se sabe si existe y si está funcionando un Puesto de Mando Unificado (PMU) único para el Atlántico y para Barranquilla, desde el que se dirija y coordine la estrategia de lucha contra el COVID-19 y que centralice y armonice lo que al respecto definan la Gobernadora, el Alcalde de Barranquilla y los Alcaldes de los 22 municipios de este departamento. No puede haber un PMU para el Atlántico, otro para Barranquilla y otro en cada municipio. Una cosa es la estructuración de la política territorial de manejo de la pandemia junto con la definición de la estrategia única, y otra muy distinta son los centros de operación para poner en práctica esa política en desarrollo de la estrategia definida para la territorialidad. Ahora, si existe y está funcionando ese PMU único para este territorio, no está teniendo éxito en su labor. Esa falta de articulación ha hecho que en el Atlántico que es un departamento pequeño y que hubiese podido ser el departamento a mostrar como ejemplo estratégico en la lucha contra este coronavirus (un distrito con sólo 22 municipios, corto en extensión, capaz de ser recorrido en pocas horas, etc.), hoy todos estemos anhelando la armonía y el trabajo conjunto exitoso contra el COVID-19 que existe entre Antioquia y Medellín y sus otros 124 municipios, solo por mencionar este ejemplo de positiva convergencia de trabajo articulado.

No se puede decir que lo que está pasando con las elevadas cifras de fallecidos por COVID-19 y de nuevos casos son producto del aumento del número de las pruebas, ni tampoco trasladarle la responsabilidad a la población por “su indisciplina social”. Se sabe que los muertos en nada se relacionan con el número de pruebas diagnósticas y que el hambre le gana a la idealizada “disciplina social”. Los muertos están aumentando porque el contagio está aumentando en el Atlántico y en Barranquilla, así como la gente sale de sus casas para buscar saciar su hambre y sus otras necesidades básicas. Para poder decirle a la gente “quédate en casa”, no se le puede decir que sólo “depende de tí”, eso es incongruente. Para que la gente se quede en casa no es con más efectivos de las fuerzas militares haciendo respetar el toque de queda, ni tampoco es diciéndole a la gente que depende sólo de ellos.

De otra parte, hay que referenciar experiencias como las de Guayaquil y copiar lo bueno de eso que ocurrió allá. Hay que permitir que los que han sido gobernantes también opinen y aporten ideas, hay que permitir que las diferentes fuerzas de la ciudad y del departamento generen y aporten ideas y sugerencias, y ante todo debe haber trabajo bien liderado. Guayaquil dio el ejemplo, no fue la actual Alcaldesa Cynthia Viteri, la que finalmente dirigió la estrategia práctica de lucha contra el coronavirus, sino que fue un ex Alcalde, Jaime Nebot, el que permitió con su liderazgo y obviamente autorizado por la actual mandataria de ese puerto ecuatoriano, el que comandó la ejecución de un plan supra-partidista y sin ningún viso de manejo politiquero, de lucha exitosa contra el coronavirus que integró lo público con lo privado, la academia y en general todas las fuerzas vivas de esa ciudad, y que hoy los resultados positivos que todos en el mundo están reconociendo y admirando.

Démosle la oportunidad al Atlántico y Barranquilla de enfrentar de buena manera al coronavirus y ganarle la pelea.

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