Es hora de un gran acuerdo

Es hora de un gran acuerdo

Nadie imaginaba y, mucho menos, esperaba que los contagios en el Atlántico iban a estar entre los más altos del país y que pudieran poner en peligro de colapsar a las instituciones de salud, tanto públicas como privadas, con la probabilidad de que se puedan perder muchas más vidas, que es lo que debemos evitar, máxime cuando aún no hemos llegado al pico de la pandemia.

A todos nos tocó perder, a unos poco, a otros mucho, y no hay otro camino que la reconstrucción, sobre todo, de la confianza, la credibilidad, la armonía, la comunicación y, al final, la alegría. Solo sobre esa base entonces obtendremos la recuperación material.
Aunque el presidente Iván Duque ha entregado el manejo de las situaciones locales a sus mandatarios, debemos proponer aquí un gran diálogo por la ciudad y el departamento: Un acuerdo entre todos los actores de la sociedad, uniendo esfuerzos en torno a un propósito común.

Antes que seguir buscando responsables sobre lo bueno o lo malo que hasta ahora se ha hecho o lo que ha sucedido, lo urgente y conducente es reencontrar el rumbo y señalar un norte, un plan estratégico, que nos conduzca a hallar varias alternativas de solución y su aplicación en el menor tiempo.
Para lograr el objetivo se requiere que todos participen, que todos sean convocados y que respondan positivamente. Sugerimos a:

• La academia y, especialmente, los gremios médicos y de los trabajadores de la salud. Sus aportes científicos y sus recomendaciones sobre necesidades deben ser la base de las discusiones.

• La sociedad civil. En donde deben estar presentes desde las juntas comunales y líderes de los barrios hasta los representantes de las fundaciones, grupos cívicos y ONGs que puedan contribuir al tema y, por supuesto, los periodistas y medios de comunicación. El aporte de este grupo en la obtención y la difusión de la información serían fundamentales.

• La institucionalidad que incluye funcionarios del orden nacional, congresistas, gobernadora, alcaldes, diputados, concejales, alcaldes locales y ediles. Su mayor contribución sería lograr una unidad de criterios que redunde en una correcta y rápida acción funcional y operativa.

• Los gremios de la producción, tanto de la actividad formal como informal así como las cajas de compensación. Sería clave para poder diseñar los planes de mantenimiento y resurgimiento gradual de la actividad económica.

Para su funcionamiento habría que organizar rápidamente unas mesas de trabajo para que, con base en las nuevas tecnologías, lograran abordar la discusión sobre unos ejes temáticos bien definidos, entre los cuales sugerimos:

• Información y vigilancia epidemiológica. Se deben tomar decisiones informadas, por lo que es fundamental el detalle sobre habitantes y pacientes del distrito, municipios, corregimientos, veredas, barrios, manzanas, cuadras, así como de hospitales, clínicas, camas, ucis, ventiladores, personal médico, etc.
• Solidaridad. Para lograr el confinamiento, tan necesario, de las personas de menos recursos que se ven abocadas a salir a la calle a rebuscarse el día, debería organizarse la entrega de mercados, ayudas y bonos, así como la exoneración del pago de servicios públicos e impuestos.
• Aportes. Para lo anterior son necesarios las contribuciones del gobierno nacional, pero también de los locales a través de sus presupuestos y empréstitos y del sector productivo con el mantenimiento de los empleos y otros aportes
• Reactivación económica. Clave para saber cómo vamos a retomar la movilidad económica de acuerdo a las nuevas reglas de juego.

Ha llegado la hora de la grandeza, de unirnos todos, de manera sincera y sensata, para alcanzar un bien superior: volver a cantar juntos con el himno: “…Barranquilla procera e inmortal…”

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