¿Más solidaridad?

¿Más solidaridad?

El debate sobre qué regimen político y qué modelo económico son más convenientes es tema de estudio entre los diferentes actores de la sociedad. En este sentido afloran las discusiones que nos llevan a repasar la historia sobre cómo han sido los diferentes regímenes políticos, la monarquía limitada, la monarquía dualista, el parlamentarismo dualista, el parlamentarismo clásico, el régimen de gabinete y la partidocracia. En cuanto al modelo económico, las conversaciones giran en torno a los modos de producción, la dinámica frente a los factores de producción y los bienes y servicios, así, una de las disyuntivas es si se acude a una economía con libertad o a una economía con intervención.

Por otra parte, otro escenario que se continúa planteando es quién determina o subordina a quién, si el régimen político a la economía, o si la economía al régimen político. Sobre este aspecto, igualmente la historia nos lleva a encontrarnos con episodios en donde el protagonismo ha estado de lado y lado. En efecto, en algunos momentos históricos ha sido el predominio del economicismo lo acontecido, en otras épocas se han configurado las constituciones económicas, es decir, las constituciones en donde el régimen político determina el desarrollo o el giro de la economía, y más recientemente empiezan a vislumbrarse los estados sociales o de bienestar, que comienzan a darle más importancia a los derechos fundamentales y colectivos.

El régimen político, es decir, las instituciones, su forma, sus relaciones entre sí y con la sociedad, permite advertir de las personas de esa comunidad social su comportamiento frente a las direcciones de los que la dirigen y el matiz y rumbo de las políticas públicas que se implementan. A su vez el modelo económico escogido muestra sus consecuencias, el crecimiento de la economía y la economía de los ciudadanos, esto es, si se trata de una sociedad en donde se suplen las necesidades, o lo contrario, una sociedad que siente el rigor de un esfuerzo sobrehumano para alcanzar lo básico.

La manera como se comporta una sociedad en cuanto al obedecimiento de reglas en ocasiones conduce a opiniones a favor de determinado régimen político. De esta manera las opiniones se dividen, algunos consideran que cuando la disciplina es rigurosa aparece el orden, como en China o en Singapur, no obstante otros prefieren menos rigor, más democracia, y más expresión o deliberación. En cuanto a lo económico, los anhelos son hacia un estado que ofrezca bienestar como ocurre en los países escandinavos por un lado, y por el otro, también surgen los simpatizantes de la economía de libre competencia.

Sin embargo, sea lo uno o lo otro, en lo político o en lo económico, la sociedad podría hacer aportes. De esta forma la solidaridad no se plantea exclusivamente como un compartir de suministros, sino como el aporte de lo correcto o de lo conveniente por cada ciudadano o ente jurídico, por lo que verbigracia problemas de ciudad como la movilización se resolverían con el obedecimiento de reglas y el respeto a derechos ajenos de una manera espontánea, a su vez la atención de necesidades, especialmente a los menos favorecidos, no se suplicaría, sino que los mismos entes públicos y privados actuarían frente a una realidad. Esa realidad nos está mostrando una indisciplina frente a unas reglas en pro de la salubridad pública por la pandemia que fustiga, pero igualmente muestra una crisis, en algunos más que en otros, que los lanza a la calle a sobrevivir.

Creemos que otro debate, el que se presenta entre la salud y la economía, podría matizarse, modularse o inclusive morigerarse, si percibiéramos la necesidad de una cultura de solidaridad, que conllevara a menos extremos negativos como la indisciplina y la polarización, y en cambio nos remitiera a situaciones más positivas como la deliberación y la armonía social.

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