Vidas de universitaria y su abuela, ambas diabéticas, corren peligro porque Cajacopi no les entrega bombas de insulina

Vidas de universitaria y su abuela, ambas diabéticas, corren peligro porque Cajacopi no les entrega bombas de insulina

Para Rossy Villa, de 22 años de edad, una universitaria a punto de titularse en licenciatura en español, y su abuela Trina Rosa de 82 años, no solo la pandemia les ha cambiado la vida sino su EPS Cajacopi también las tiene al límite ante un eventual colapso ante una temible subida de los niveles de azúcar.

Ambas son insulina-dependientes desde hace años; la joven universitaria le fue diagnosticada la diabetes a la edad de seis años, por lo cual su vida no ha sido fácil. Lo mismo ha sido su abuela, quien ha venido lidiando desde hace algunos años con esa insuficiencia pancreática.

Pero paradójicamente la que más ha sufrido la enfermedad de estas dos mujeres, es Miladys Rodríguez, madre de Rossy e hija de Trina. Las angustias, de la cual ella tenga memoria, las empezó a padecer desde que estaba muy joven, cuando a su hija y su madre se les diagnosticó la patología.

Desde entonces Miladys ha estado al frente de las dos, dando batalla, para que el régimen subsidiado al cual pertenecen, las atienda y les entreguen sus medicamentos para que estas dos mujeres, nieta y abuela, no solo puedan tener calidad de vida, sino que puedan continuar con sus vidas normales, pese a tantas vicisitudes.

Dice Rodríguez que no se cansa de llamar a los teléfonos, un celular: 316 316 3887
y un fijo: 3185930,  para conseguir la insulina, pero hasta ahora todo ha resultado en vano. Sostiene que no claudicará hasta lograr que Cajacopi le entregue sus medicamentos porque la vida de su hija y su madre están en riesgo.

Lanza SOS

Miladys Rodríguez no solo ha visto cómo la pandemia del coronavirus al cual todos le temen, pueda de cierta forma, no llegar a su hogar, pues su hija y su madre son dos personas muy vulnerables debido a las enfermedades preexistentes.

Lo que ella tanto temía lo está viviendo ahora: los medicamentos para controlar los niveles de azúcar de sus seres queridos, desde hace 3 meses en el caso su madre no los recibe y para el caso de su hija, hace dos meses.

‘Esto ha sido un verdadero karma, usted no se imagina las angustias que estamos pasando por esta situación; he venido luchando desde hace muchas semanas para que Cajacopi me entregue los medicamentos que mi hija y mi madre requieren para poder vivir y hasta ahora no ha sido posible’, dice Miladys Rodríguez con el miedo que la embarga.

La incertidumbre por la que atraviesa Miladys Rodríguez la ha llevado a denunciar su caso ante la Personería distrital para ver si ahí consigue quien le ayude para la entrega de los medicamentos.

‘He intentado buscar el acercamiento con el doctor Wilson Llano de la personería pero el vigilante me manifiesta que él no está atendiendo público directamente pero que sí lo está haciendo a través de celular, por lo cual le entregué mi número desde hace algunos días pero tampoco he recibido llamada alguna’, manifiesta Rodríguez.

Explica Miladys que si la bomba que usan las pacientes para el suministro de insulina no se llena con el medicamento esta se puede dañar y la paciente corre el riesgo de morir, entonces cada vez que la bomba se desocupa hay que volverla a llenar. Y ese es el verdadero problema que ahora existe, que tanto la joven universitaria como su abuela pueda ver sus vidas comprometidas por la no entrega de la bomba de insulina.

Adicionalmente la señora Trina padece otras patologías asociadas como tensión alta y sobrepeso, además de problemas de rodilla, por lo cual está a la espera de un remplazo de rótula.

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