LA SOCIEDAD QUE SE RECONOCIÓ

Por Giovanni Rosanía Mendoza

Del título de esta columna el lector podría inferir dos comprensiones o dos entendimientos. Sí, la denominación escogida estaría indicando que la sociedad aceptó haber asumido algunas alternativas, pero también permitiría concluir que se trata de la observación de un tercero o de un testigo que advierte un descubrimiento en el desenvolvimiento de un grupo social. En todo caso, cualquiera de las dos direcciones nos conduce a un encuentro común, lo que se ha evidenciado o ha sido expuesto.

Como anotábamos en la anterior columna, toda crisis tiene causa, consecuencia, enseñanza y solución. Se trata de cuatro relevantes, dos que se hallan en los extremos y que tienen carácter estable o definitivo, la causa y la solución, y dos que son intermedios y dinámicos, la consecuencia y la enseñanza. Por ahora las causas y las soluciones a la situación de salubridad pública, en medio de hipótesis y experimentos, no se han definido, lo que se muestra día a día son las consecuencias y las enseñanzas que se van derivando, y que no cesarán hasta que este momento que vive la comunidad mundial termine.

Por lo descrito en el párrafo anterior las enseñanzas de esta crisis estarían relacionadas con los acontecimientos diarios y sus conclusiones. En ese sentido son diversos los acontecimientos y conclusiones a los cuales nos podríamos referir, así como los aspectos a distinguir, pero en esta oportunidad nos detendremos en lo institucional, lo colectivo y lo individual, vistos desde algunos comportamientos,  situaciones y realidades.    

Desde lo institucional público, un contrato social y un estatuto constitucional avisan que la sociedad se ha puesto de acuerdo en establecer unas condiciones, unas reglas, unos asuntos sobre los cuales se debe legislar, unos derechos y obligaciones, una organización y un funcionamiento, entre otros tópicos. Al respecto, en el mundo se ha ido avanzando en temas como derechos fundamentales, acciones afirmativas y necesidades a solucionar. Sin embargo, es perceptible que tanto en los países desarrollados como en los que se hallan perseverando en el desarrollo existen todavía deficiencias. Es meridiano que la pandemia devela que materias como la salud, la educación, las políticas públicas, la información- a pesar del avance de la tecnología- y en general, el bienestar de los ciudadanos, presentan inconvenientes, y qué decir de la incomprensión y la ausencia de coordinación entre las instituciones públicas, ¿dónde está la sinergia institucional?

Atisbando sobre lo colectivo, cada persona tiene la opción de desarrollar su talento y de percibir frutos por ello, no obstante la sociedad podría escoger entre compartir o no, verbigracia la riqueza o el avance científico y hasta las contradicciones; ahora se dio cuenta que el egoísmo no es la mejor alternativa, que los demás también pueden tener salud, vivienda, educación, alimentación, desarrollo y otras soluciones. El mundo venía destruyendo el medio ambiente, surge entonces la pregunta ¿qué hubiera sucedido si el detenimiento forzoso no hubiera ocurrido? La familia descubrió que el diálogo y la convivencia deben subir de nivel, que también un café al aire libre podía disfrutarse en casa y conversando.

En lo individual, el ser humano venía proyectándose hacia variadas tendencias, escogiendo algunas, vivir en lo estoico y vivir en lo epicúreo eran el extremo, al lado del sentimiento de escepticismo, no obstante el esfuerzo y la aflicción eran asignaturas pendientes por reconocer, ahora se evidencian las ausencias en el dominio, la paciencia y la templanza en el carácter. Igualmente, se ha entendido que la esperanza  existe, que la solidaridad puede morigerar la carencia, que las limitaciones reales pueden ser atendidas a través de la creatividad. Por las relaciones destacadas, pareciera que el mundo fuera como un barco que navega orientado únicamente en llegar a su destino, empero, la tripulación de esa nave encuentra detalles que escribe en una bitácora, es decir, algo está ocurriendo. El vocablo integridad, que se acostumbra a tratar exclusivamente en lo ético o moral, viene de otro que es integer, el que a su vez denota completo, total  o entero. La sociedad comienza a reconocer que algo está faltando para llegar a la completitud ideal. Después de este reconocimiento ciudadano, que aflora espontáneo ante una situación obligada, otro interrogante aparece a la vista, ¿la sociedad tomará nota?

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