Santa Marta declarada con calamidad pública por la escasez de agua potable: Viceministerio de vivienda

En un informe publicado en la página del Ministerio de vivienda el pasado 3 de marzo del presente año. Santa Marta fue la segunda ciudad capital de departamentos, declarada en calamidad pública por la crisis de agua potable que actualmente viven los samarios.

Sincelejo (capital de Sucre), Mompox (Bolívar). Puerto Colombia (Atlántico), Barrancas, (La Guajira), Canaleta (Córdoba), entre 108 municipios afectados.

Dentro del informe detallado se ilustra en un mapa de riesgos, Santa Marta se enmarca con la `Declaratoria de Calamidad Pública´, donde a pesar que para mitigar esta problemática, han recurrido a perforar la tierra para obtener el preciado hídrico, el cual viene acompañado de metales pesados debido a que son micros que no alcanzan a ser filtrados en las plantas de tratamiento.

La crisis que afronta Santa Marta por la captación de agua, es sin duda alguna una de las peores que se recuerde en su historia, esto debido a que los dos principales ríos afluentes de la capital del Magdalena, se han secado y apenas los pozos logran responder.

Esta crisis no es nueva, es de vieja data si nos regresamos años atrás, cuando autoridades tanto distritales como departamentales, recibieron de manos de la Universidad de los Andes, un estudio muy detallado, dentro del cual recomiendan llevar el agua cruda del río Magdalena para ser pretratada en la fuente que está cerca de Palermo y de allí, transportarla para abastecer y darle solución del preciado líquido a los municipios colindantes con la carretera que de Barranquilla conduce hasta llegar a Santa Marta.

También se planteó la idea de construir la planta desalinizadora que tendría capacidad de 700 litros de agua por segundo, con un valor aproximado a 1 billón de pesos, que a la postre, sería mucho más económico, sin embargo Santa Marta necesita 2.500 litros por segundo.

En esta última opción, los temas de costos presupuestales estarían disparados si se tiene en cuenta  qué capacidad de planta se necesitaría, su mantenimiento y el costo de energía necesaria para obtener un resultado de liquido apto para el consumo humano que abastezca a toda la comunidad samaria y sus alrededores.

Así las cosas, el panorama sigue siendo incierto para la ciudad de Bastidas en cuanto a una solución de fondo a esta problemática, si se tiene en cuenta que en caso de darse las cosas, la instalación de una tubería de agua cruda o el pretratamiento tomaría cerca de dos años a buen ritmo, mientras que para la implementación de una planta desalinizadora se tardaría al menos entre de 4 a 6 años respectivamente, aunque de llegarse a cristalizar la obra, sería de mucho beneficio y traería un balance muy positivos con relación a la disminución de fugas, conexiones fraudulentas, eficiencia energética y con capacidad de almacenamiento para compensar suspensiones futuras de bombeo, etc.

El Gobierno Nacional debe involucrarse en esta situación donde no solo se está afectando al distrito del Santa Marta, sino a todo el Departamento del Magdalena, donde a pesar del trabajo mancomunado entre gobernantes y alcaldes, ha sido insuficiente para sacar a flote el agua que día a día se seca ya no en riós sino en pozos.

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