Columna Edgar García Ochoa Flash enero 29

Me pareció muy pintoresco lo ocurrido en el inicio oficial del Carnaval cuando le robaron “de frente mar” al “Cole” su famoso vestido deportivo con el que ha recorrido los mejores estadios del mundo.

Si no supiéramos como es el ambiente nuestro acá se podría decir que fue un acto prefabricado.

El Cole a quien conozco mucho antes de ser tan celebre le escuché alguna vez en “Exclusividad” una confesión de lo que le ocurrió en uno de los Estadios donde Colombia jugaba en los mundiales.  En esa época acudía sin el patrocinio de Tecnoglass y sus estadías eran de colaboraciones de sus amigos.  Cada cual le daba su ayudita.

Pero en uno de los partidos de la selección al perder quienes lo apoyaban de pronto lo dejaron a la deriva en un país extraño y unos antioqueños lo convencieron para que se fuera con ellos a vivir en una mansión, donde fue tratado como un rey.

El veía que en esa mansión entraban cajas y salían cajas y le entró mucha curiosidad que era lo que pasaba.  Y uno de sus anfitriones le comentó:

“Cole, nosotros somos ladrones colombianos y venimos a estos eventos a trabajar y luego le enviamos dinero a nuestros hijos que estudian allá en Colombia.

Esta confesión del Cole creo y que apareció en uno de mis libros biográficos “Recordar es volver a vivir” es la primera vez que la publico.

Y lo hago por lo que le ocurrió después del bando.  Dos historias muy llamativas del famoso y pintoresco “Cole”.

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