«Carta al alcalde Alejandro Char»: Salvo Basile

«Carta al alcalde Alejandro Char»: Salvo Basile

Estimado Alejandro: la primera vez que llegué a Barranquilla fue de la mano de un Obregón, mi compadre, el pintor, el maestro Alejandro, padrino de bautismo de Alessandro, mi hijo mayor. ¡A mucho honor! Esto comienza bien para usted, con su 94,5 por ciento de favorabilidad que lo posiciona en los primeros lugares a nivel global y para su ciudad, que lo tiene todo; para mí, que tuve el placer de bajarme en uno de los hoteles más bellos de Colombia, como es El Prado, construido por la sociedad Obregón-Parrish, como me mostraba orgullosamente el maestro en la placa conmemorativa.

Pero esto no fue todo; del hotel nos fuimos caminando a la bella casa republicana del ‘Nene’ Cepeda, donde nos recibió la mítica Titta Cepeda, esposa de Álvaro, dueña de casa y atenta anfitriona de toda la banda de locos que el Nene reunía en su casa del viejo Prado. Y allí sí me enamoré, esto fue hace muchos años, cuando Barranquilla era todavía una bella villa donde se podía transitar en automóvil sin tener una crisis nerviosa, como ocurre ahora.

De esto mismo quería hablarle, Alejandro (el de la gorra). Usted me debe dos horas de vida, y dos horas de vida de un cuasioctogenario valen un potosí. El miércoles 4 de noviembre del año de gracia 2019 veníamos en carro desde la ciudad de Ciénaga con mi amigo Edi Jesús, testigo y piloto: en menos de una hora llegamos al puente Pumarejo, y de allí, para atravesar la ciudad, gastamos 116 minutos cronometrados. Me pregunto: ¿quienes votaron por su 94 por ciento no serían conductores o dueños de vehículos? La movilidad de su ciudad es vergonzosa: tercer mundo en todo su esplendor.

Ustedes los barranquilleros nos tienen acojinados a los cartageneros, humillados, acomplejados, porque Barranquilla lo tiene TODO, y nosotros hasta hoy no teníamos ni alcalde; porque ustedes tienen las industrias, las zonas francas, los centros comerciales, Price Smart, pero también una movilidad que yo más bien llamaría inmovilidad. Su famosa Circunvalar es un verdadero caos, sus ciudadanos no respetan ninguna regla de tráfico, y la invasión de las motos es insoportable, casi como la de los bicitaxis en Ciénaga, Magdalena.

Entonces, Alejandro Char, ¿cómo me va a reponer estas dos horas que perdí y no voy a recuperar nunca más? Le aconsejo una donación de comida para el #ALIMENTATON2019, que está librando una guerra contra el hambre; con dos mil kilos de arroz será perdonado./eltiempo.com

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