“Estamos muy agradecidos porque el presidente de México y el pueblo boliviano me salvaron la vida”: Evo Morales

“Estamos muy agradecidos porque el presidente de México y el pueblo boliviano me salvaron la vida”: Evo Morales

Denunció que el golpe de Estado se inició tras los resultados de las elecciones del 20 de octubre.

Estamos muy agradecidos porque el presidente de México y el pueblo boliviano me salvaron la vida”, aseguró Morales nada más pisar suelo mexicano. Tras ser recibido por el canciller, Marcelo Ebrard, el expresidente boliviano denunció la actitud de la oposición y de los policías y militares que, a su juicio, perpetraron un golpe de Estado: “Quemaron tribunales electorales, quemaron las casas de nuestras autoridades, saquearon la casa de mi hermana, saquearon mi casa en Cochabamba, con políticas de amedrentamiento quisieron denunciar a dos de nuestros alcaldes, al gobernador de Potosí…”, enumeró, antes de incidir en los motivos de su renuncia: “Para que no haya más desangres, más enfrentamientos, hemos decidido renunciar”.

Morales denunció que el golpe de Estado se inició tras los resultados de las elecciones del 20 de octubre. Un controvertido recuento, entre acusaciones de fraude, dio la victoria al líder indígena en primera vuelta, por lo que renovaba de nuevo su mandato. La oposición no reconoció esos resultados y las protestas se intensificaron. “En la última etapa se sumó la policía nacional”, ha criticado para después asegurar que un miembro del equipo de la seguridad del Ejército lo extorsionó: “Pidió que me entregaran a cambio de 50.000 dólares”, ha señalado un Morales visiblemente derrotado. En el hangar donde lo esperaban los medios de comunicación, junto a una tarima montada para la ocasión, también se habían agrupado algunos seguidores que animaron al expresidente con gritos de «Bienvenido, Evo».

“Pensé que habíamos terminado con la opresión, con la discriminación, con la humillación, pero surgen otros grupos que no respetan la vida, menos la patria”, ha lamentado Morales, quien como ha insistido en los últimos días, achacó todas las protestas a que él es “indígena”. A su llegada a México, el expresidente boliviano se mostró agotado también físicamente. Llevaba la misma ropa con la que se le vio el pasado domingo, un polo azul y un pantalón negro manchado de tierra, los ojos cansados y el cabello despeinado. “Si de algo he pecado es de haber implementado programas sociales para los más humildes, nuestro delito o pecado es que ideológicamente somos antimperialistas”. Morales saludó con el puño en alto, pero habló sin el ímpetu discursivo que lo caracteriza, y se retiró a las oficinas migratorias para realizar su trámite de ingreso, informa José Pablo Criales desde el aeropuerto de Ciudad de México.

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