Hay que aprender de los errores de Hidroituango

Hay que aprender de los errores de Hidroituango

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Es triste ver qué eventos trágicos que ya habíamos pronosticado, se ha programado el tema de las personas y han sido activados para prevenirlos y tenerlos en cuenta. Este es el caso del desastre ambiental que está viviendo en el país a causa del fallido proyecto de Hidroituango, que tiene agonizando al río Cauca, el segundo cuerpo de agua más importante de Colombia.

La angustia de las comunidades está mejorando cada día, fruto de la terrible situación, en la que se encuentra el río Cauca y no es para menos, porque se está desvaneciendo la fuente de la vida que las generaciones han sostenido y ha dado una identidad No hay sentido.

Hoy es menos que una vez que se realiza un apresurado cierre de la compuerta uno de la casa de las máquinas, queda muy poco de lo que el día fue el río Cauca. Si bien los últimos anuncios de EPM sobre el incremento paulatino que ha tenido el rio estos dos días han sido más alentadores, no podemos ignorar ni olvidar los niveles que ha llegado el descenso de su caudal son datos históricos y alarmantes, lo que ha sido daños irreversibles en la flora y la fauna de los ecosistemas aledaños así como tumbas emergencias sociales en los municipios cercanos, que persisten a pesar de que EPM ha tenido activos activos en los protocolos de emergencia.

Es así cuando se trata de la naturaleza de esa manera, y se pierde, las consecuencias son inimaginables. Más de una vez, desde el Congreso de la República a través de los medios de comunicación, publicamos los riesgos y las consecuencias que implican la construcción de redes hidroeléctricas en cualquier sistema, pero el Gobierno ha insistido en este tipo de generación eléctrica como si Fuera de la única alternativa, por eso hoy estamos presentes en esta innecesaria tragedia.

El monopolio que quiere mantener el llamado “Cartel del agua”, nos ha arrastrado a esta crisis que se ha extendido a todo el país. Hacer un cabildeo para impedir el desarrollo de las Energías Renovables en Colombia fue una de las acciones de este cartel, que buscamos evitar el ingreso de las energías limpias a nivel nacional, con la intención de mantener el control del mercado, que aún ahora, 5 años después de la expedición de la Ley 1715 de 2014, en un 70% de las fuentes hídricas.

Hace 5 años, el Gobernador de Antioquía, los funcionarios del Gobierno y los políticos de la región celebraban la desviación del río Cauca. Hoy nadie responde por el fracaso de este proyecto. El Gobierno Nacional debe intervenir de manera activa para que se consiga mitigar la crisis en los cuerpos de agua, mientras que la Procuraduría y la Fiscalía deben realizar su tarea y decirle en el país quiénes son los responsables y castigarlos acordemente.

Como si no fuera suficiente, el río Magdalena ha tenido un descenso preocupante en los últimos días, como resultado del cierre de la última compuerta de Hidroituango. Inevitablemente en la Costa Caribe estamos viviendo de primera mano las consecuencias del fracaso de Hidroituango, que como era de esperarse, son sistémicas y afectarán a la cuenca del río Magdalena y las planicies inundables de la Depresión Momposina. No solo por la disminución de las aguas y el impacto ambiental, que es un grave problema en sí mismo, sino también por el aumento en las tarifas de energía que traerá la entrada en el proyecto de EPM, que debe aportar el 26% de la demanda de energía de la Región Caribe para el 2019.

Una vez más la naturaleza nos da la razón; La solución no es las hidroeléctricas, las energías limpias, las redes sociales, las relaciones públicas, el futuro. Le pedimos al Gobierno Nacional más allá en su apuesta por la diversificación de la matriz energética para que se vea un verdadero cambio en los próximos años.

Anhelamos la recuperación total de este proyecto por el bien de la comunidad y el país, queremos volver a ver cómo corren las aguas caudalosas por el río Cauca y lo que estamos viviendo solo el recuerdo de la horrible noche. Colombia debe aprender de esta tragedia y no volver a cometer los mismos errores, no se puede seguir construyendo proyectos de esta naturaleza que demandan costos incalculables tanto en recursos como en recursos sociales y económicos. Una vez más, y ojalá por última vez, queda comprobado que la autosuficiencia es sostenible para nuestro país.

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