El problema de la delincuencia sexual

El problema de la delincuencia sexual

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No solo esta conducta criminal es de orden jurídico sino que la misma también tiene un coste de tipo medico, laboral, lo que traduce en una importante pérdida de tipo económico por parte del estado y de las víctimas, pero igualmente el dolor humano que padecerá la victima  por largos años será en otras palabras la huellas dejada por el victimario, esta se puede definir como el estrés postraumático.

Para contribuir a combatir la delincuencia sexual en nuestro medio es menester que el gobierno invierta rubros importantes para  controlar tanto las drogas legales como las ilícitas. Esto porque  generalmente el agresor sexual emplea estas sustancia para consumir su acción sexual. Pero además estos delincuentes cometen habitualmente violaciones usando diversas sustancias químicas como las benzodiacepinas, escopolamina, rohynol, éxtasis líquido que  inducen a la desinhibición psicológica  o fisiológica  en las personas.

No obstante lo anterior el depredador sexual es quizás el violador más temible, porque reincide de su criminal conductas con violencia o amenaza, llegando a concentrar en su acción compulsiva sexual el homicidio con la violación. En este tipo de violadores existe un porcentaje más o menos importante que evita la muerte como fantasía sexual ya que solo quieren humillar y sentir poder frente a la víctima.

El otro tipo de violador recurrentes son los que realizan algunas personas que ostentan figura de autoridad frente a la agredida sexual como son los casos de los docentes, médicos y jefes de trabajo, quienes por medio de su coerción psíquica intimidan  a la persona a ejecutar actos sexual diversos y continuos. Con referencia a esto existen profesores de universidades y centros educativos en el distrito de Barranquilla y municipios del Departamento del Atlántico que están siendo investigados disciplinaria y penalmente por agresiones sexuales contra sus estudiantes.

Lo verídico es que todo violador no reinciden en la misma conducta sexual, pero estudios criminológicos al respecto indica que si no existe  por parte del estado un programa de seguimiento médico –social en torno a terapias particularizadas para los agresores sexuales, las transgresiones de esta conducta van a seguir efectuándose con hechos quizás de mayor gravedad. No se puede permitir que en este país dejen en libertad a criminales peligroso con un alto riesgo de volver a ejecutar  la violencia  sexual.

La complejidad del homicidio sexual es quizás la agresión que más teme la sociedad, pues causa pánico y alarma, a pesar que esta se presenta con una mínima proporción  dentro de las agresiones sexuales no deja de ser preocupante por ser una muerte  de carácter violenta en donde la victima generalmente sufre penetración anal, vaginal, oral y otros tipos de procederes sexuales.

No hay que desconocer que los violadores homicidas reciben en muchos casos ayuda de otras personas para facilitar el crimen. Estas mayormente no son llevadas a juicio porque el único que conoce su participación es el imputado.

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